Por: Zazil Carreras
@zazcarreras3_0
“Yo creo que hay países en los que el crimen organizado es responsable de gran parte de la violencia, como en Honduras y México, que son los dos casos más graves del continente. Pero el hecho de que gran parte de la violencia venga de estos sectores no quiere decir que sean todos los casos de violencia, aquí también hay ataques a periodistas que están haciendo periodismo investigativo, que están denunciando corrupción en autoridades o precisamente haciendo otro tipo de investigaciones”. Frank La Rue, relator de la ONU.
El sistema interamericano de derechos humanos y la libertad de expresión son víctimas de un fuerte embate para debilitarlos. La relatoría de libertad de expresión también es otra víctima de acuerdo a declaraciones de Frank La Rue, relator especial para la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de la Organización de Naciones Unidas, quien urge a la conformación de un acuerdo de naciones democráticas de la región que salgan en su defensa.
“Uno de mis lemas en la relatoría, en casos de libertad de expresión, es que el mal triunfa cuando las personas buenas caen, el silencio de muchos también es un problema, porque creo que en este momento el sistema interamericano debe ser defendido”, dice el relator.
La Rue visitó México para dar seguimiento a la creación de un mecanismo para la protección de periodistas que el gobierno mexicano está conformando en un intento por cumplir la recomendación de la relatoría especial de la ONU que él dirige y, durante su estancia, en entrevista con EL UNIVERSAL habló sobre las principales amenazas en contra de la libertad de expresión en el mundo, y en especial en América Latina. Asesinatos impunes de periodistas, monopolización de mercados de telecomunicaciones, falta de medios comunitarios, autocensura, intimidación judicial a comunicadores y acciones de mandatarios para silenciar a la prensa crítica, son sólo algunos de los muchos obstáculos que este derecho fundamental encuentra en su camino en la región, y sobre ellos habla el relator.
A casi un año de que presentó un informe y sus recomendaciones al gobierno mexicano segura que, aunque importantes, los avances en cuanto al cumplimiento de la recomendación no son suficientes, “ya que el principal factor de protección sigue siendo erradicar la impunidad, que haya justicia, que cada acto de violencia contra periodistas sea investigado, procesado y que los responsables sean sancionados porque la impunidad de cada caso que queda sin investigar es invitar a que muchos más casos sucedan, no uno más, sino muchos más”.
Si bien el relator menciona que ha recibido reportes, aún sin confirmar, de que la violencia contra periodistas y medios de comunicación –sobre todo independientes- ha disminuido, esto ha sido en función de que ha aumentado la autocensura, no a la implementación de políticas reales que protejan a los medios y a los periodistas. “Trágicamente, uno puede hablar de que sí hay menos agresiones, pero que la prensa se atreve menos a tratar los temas álgidos”.
La Rue considera que-efectivamente- en algunos países, como México, una de las principales fuentes de agresión a los periodistas y, por tanto, a la libertad de expresión, proviene del crimen organizado, pero que desafortunadamente no es la única. “El crimen organizado sí, pero también internet ha provocado mayores niveles de sensibilidad de los líderes políticos, especialmente después de lo que pasó en Túnez y en El Cairo. Un poco la sensación de los líderes políticos es que demasiada libertad de expresión tampoco hay que permitirla. Esto es algo que pasa en todo el mundo, pero América Latina no está ajena a este fenómeno”.
En cuanto a este tema, el relator hizo mención al acoso judicial contra periodistas y medios y el terrible daño que esto causa a la libertad de expresión. “Mi postura como relator de las Naciones Unidas, pero compartida con las relatorías regionales de América, Europa y Asia, es que debemos de propiciar la despenalización de la difamación, ésta debe existir, pero como una acción civil para proteger el honor y la reputación de las personas, pero que sea un juez el que ordene que se corrija alguna cosa que esté equivocada, que se ofrezcan disculpas, si es que se dijo algo excesivamente ofensivo, o que se corrijan datos, incluso que se ponga sanción económica, pero no amenazar con cárcel”.
De acuerdo a La Rue, el fenómeno que se vive en el continente es una ofensiva para debilitar el sistema interamericano en general y, a su vez, el intento por debilitar la relatoría de la libertad de expresión.


