Enrique de Castro. Por su nombre podríamos decir que poca gente le conoce. Pero como “El cura rojo de Vallecas”, “El cura de los pobres de Madrid” o “El cura de los desheredados sociales”, es más conocido.
Enrique es un sacerdote de familia bien que nada más ser ordenado fue enviado a un barrio mal y entonces se dio cuenta de que el mundo no era como le habían pintado.
Para empezar vio que los curas de la periferia trabajaban para ganarse el pan, así que se metió a taxista primero y a pintor de brocha gorda después. Hijo de militar, también descubrió que los rojos no eran el demonio, sino personas.
A través del marxismo, Enrique construyó una forma de entender el evangelio diferente a lo instruido por el Vaticano. Incluso cómo él mismo afirma: “la religión la inventó un listo para tener poder”.


