Alejandro Pintamalli / El toque
(03 de febrero, 2014).- Según el enfoque de la antipsiquiatría, los presuntos “desórdenes mentales” que afectan a niños y adolescentes, están fundamentados en una serie de parámetros y comportamientos que no tendrían un fundamento científico. Desde esta óptica, los desórdenes bipolares, el ADHD, los problemas de ansiedad y otros diagnósticos, además de “etiquetar” a los niños, benefician a la industria de los fármacos.
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