Por: Estela Garrido
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Oussama Boujila y Berriche Chahine, grafiteros del colectivo Zwewla –pobres en tunecino–, fueron arrestados la noche del 3 de noviembre mientras pintaban consignas contra el gobierno en Túnez.
Las paredes de la Universidad de Gabès, al sur de Túnez, se convirtieron en el marco idóneo para levantar una bandera de protesta: en ellas, los artistas de Zwewla denuncian las precarias circunstancias en las que vive la mayoría de la población tunecina.
Bouajila y Berriche fueron acusados de pintar en la propiedad pública sin autorización y, de acuerdo con las autoridades, el hecho vulnera el estado de emergencia en que está hundida la sociedad tunecina. De igual forma, afirman, se alenta a perturbar el orden público y se divulga ‘información falsa’ del régimen.
El rechazo generalizado entre la comunidad internacional se hizo evidente. Incluso Philip Luther, director de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el norte de África, afirmó que los cargos que enfrentan los jóvenes estudiantes son injustos.
“Estos hombres no deberían estar penalizados por lo que dijeron en su graffiti. Es injustificable para amenazar con penas de prisión simplemente por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión”, denunció Luther.
Bouajila y Berriche, de 25 y 23 años respectivamente, podrían ser encarcelados hasta cinco años sin derecho a fianza por violar el artículo 121, inciso 3, del Código Penal de Túnez, el cual tipifica como delito la publicación, distribución o venta de información que altere el orden público o la moral pública.
Organizaciones de Derechos Humanos y Amnistía Internacional han mostrado su preocupación por los numerosos casos en los que el gobierno tunecino ha utilizado dicho artículo para oprimir y aplastar la libertad de expresión, culpando en repetidas ocasiones a grupos de manifestantes, estudiantes y población en general que exigen mejorar sus condiciones de vida.
“El estado de excepción no debe utilizarse como una justificación indiscriminada para restringir arbitrariamente la libertad de expresión, un derecho por el que los tunecinos han luchado tanto durante el levantamiento que tuvo lugar hace dos años”, señaló Philip Luther.
El juzgado resolverá el día 10 de abril si los dos estudiantes serán condenados o liberados de los cargos que enfrentan. Mientras tanto, organizaciones y movimientos alrededor del mundo han mostrado su apoyo a los integrantes de Zwewla.
En Bélgica, Occupy Belgium se ha unido a la campaña “Graffiti is not a crime”, como lo han hecho activistas españoles en Madrid, miembros de Los Indignados y Occupy. Por su parte, se prepara una acción de apoyo el día 9 de abril en Túnez desde las 9 de la mañana en apoyo a los artistas detenidos. La manifestación la organiza la Asociación Nacional de la Defensa de Mártires y Víctimas de la Revolución Tunecina.



