Valentina Pérez Botero / @vpbotero3_0
(12 de septiembre, 2013).- El Gobierno del Distrito Federal (GDF) mexicano sólo ha invertido el uno por ciento de su presupuesto de infraestructura en obra pública para peatones. El resultado: una ciudad hecha para carros.
“La infraestructura crea cultura”, afirma Gabriel Gómez, miembro de la Fundación Más Espacios, al explicar que una ciudad que prioriza la vialidad de los coches sobre la movilidad de las personas niega el derecho a la accesibilidad. “Sólo el 30 por ciento de la población tiene carro y se destina el 75 por ciento de presupuesto en la construcción de infraestructura para ellos”.
El costo de esta decisión política: 17 mil peatones muertos al año en México. “La policía de tránsito se enfoca en garantizar el flujo de los carros, no de salvaguardar la movilidad de las personas” afirma Peatónito, el enmascarado capitalino que hace un año resguarda al DF de la “pésima infraestructura vial”, como describe a su principal enemigo.

Gómez concluye que parece que se hacen ciudades “con la finalidad de derrotar al peatón”, pensadas en una dimensión ideal de ser humano –heredada por la corriente de la arquitectura de Le Corbrusier- e incluso en atletas -si se consideran las pendientes de las rampas, por ejemplo- y que ignora toda diversidad funcional.

El desbalance entre peatón – carro, se evidencia en las muertes y en el presupuesto, así como en la discriminación “el peatón debería ser el rey de la superficie” dice Peatónito, pero ahora es relegado a una banqueta de 30 centímetros con obstáculos infranqueables para personas con discapacidad y carreolas, por ejemplo.



