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El “Schindler mexicano” que desafió al régimen nazi

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Redacción / @Revolucion3_0

 

(20 de junio, 2013).- En medio de las invasiones, la ocupación, las bombas, los campos de concentración y la muerte, los perseguidos en Francia encontraron un refugio en el pedacito de suelo mexicano que había en su país durante la Segunda Guerra Mundial.

“En el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, en Francia, se podía ver el alambrado al fondo. Ahí separaban a los padres de los hijos y las mujeres. Mi padre pudo escapar de ese campo de concentración y lo contactaron con un hombre maravilloso que siempre lo ayudó en todo momento y es por él que ahora estoy en México”, contó Rafael del Castillo, hijo de un perseguido.

Ese hombre fue Gilberto Bosques, apodado el “Schindler mexicano”, quien usó su posición como cónsul mexicano en Francia para salvar –sin que se diera cuenta el gobierno galo– al mayor número de personas posibles de los campos de concentración, por encargo del entonces presidente, el general Lázaro Cárdenas.

Contra todo pronóstico, Gilberto Bosques salvó a cerca de 45 mil franceses, a quienes trajo a México en distintas operaciones que pusieron en riesgo su vida.

En el marco del Día Mundial de los Refugiados, que se celebra cada 20 de junio, REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO conversó con el hijo de Rafael del Castillo, uno de los salvados por el ex diplomático mexicano, quien contó que su padre estuvo recluido en dos campos de concentración, en los cuales tenía que trabajar de 6 de la mañana a las 6 de la tarde.

“No te preocupes Rafa, tú vas a estar en México”, le dijo Gilberto Bosques con una voz amable y bondadosa, cuando llevó a Rafael al consulado mexicano en Marsella –Francia–, que se traducía en dos grandes castillos “La Reynard y Montgrand”.

Estas residencias mexicanas albergaban a todo perseguido que llegaba en busca de asilo, y además, se daban talleres a los niños, se cultivaba la tierra para proporcionar  alimentos a la población que ahí vivía, se organizaban tertulias culturales e incluso se hizo un estudio fotográfico para los retratos de las visas.

 “No sólo otorgó visas, sino se encargó de mejorar las condiciones del campo de concentración de la Gestapo en Vernet y además, canalizaba el dinero para los pasajes”, cuenta Rafael.

Gilberto Bosques pidió establecer el consulado en Marsella, por la gran cantidad de campos de concentración que había en esta zona. Él contaba que, con las negociaciones que realizó con las autoridades francesas, se pudieron efectuar arreglos importantes respecto a los albergues.

“La policía no tenía acceso a los campos, para hacerlo, tenía que pedir permiso”, contaba Gilberto, “Éramos objeto de vigilancia, de espionaje. La actividad de la Gestapo se sentía de una manera pesada, así como el espionaje de la policía de Vichy en coordinación con la Gestapo”.

Muchos espías llegaban al consulado para pedir asilo haciéndose pasar por perseguidos. Una anécdota del cónsul, relata que incluso una vez uno de esos intrusos se delató con el “taconazo” típico del ejército alemán.

La labor humanitaria que realizó el diplomático mexicano en medio de la guerra no fue tarea fácil. Explicaba que en esa acción diplomática, bajo “circunstancias de absoluta subversión”, no servía el derecho internacional ni el derecho diplomático, ya que todo estaba alterado.

“Hubo que recurrir a principios aceptados de manera universal. Quizás, actitudes de excepción, pero que habían sido admitidas históricamente en esa nación para crear, por ejemplo, en la práctica, un estatuto de asilo en los dos albergues”, contaba Gilberto Bosques.

Rafael del Castillo cuenta que a la hora de partir rumbo a México, el cónsul acompañó a su padre hasta el barco “lo tomó del brazo y lo subió”, esto, para evitar que los policías nazis lo apresaran en el camino. “Llegamos a México el 12 de octubre de 1942, en el barco Serpa Pinto. Aquí sigo, éste es mi país”.

Después de la ocupación de Francia en noviembre de 1942, cuando México rompe relaciones con el Gobierno de Vichy, el cónsul estaba encargado de la legación mexicana; “nos preparamos para afrontar aquellas condiciones. Se tuvo que quemar el archivo de la legación”.

La sede mexicana fue asaltada por los alemanes, y Bosques, su familia y los miembros de la legación diplomática fueron apresados. En esos momentos de gran violencia y desesperación, un oficial del ejército alemán le pidió a Bosques que abriera la caja fuerte, donde sólo había dinero, y tras instrucciones de la Gestapo, pidió que se decomisara.

Las habilidades de negociación de Bosques lograron que el oficial le firmara un inventario de todo lo que estaba siendo decomisado, antes de que se consumara la ocupación de los castillos. El documento fue entregado en resguardo a un ministro sueco –petición a título personal de Bosques–, que se encontraba en el hotel donde fueron recluidos los mexicanos.

“¿Cómo ha obtenido usted este documento? Porque esto compromete a las autoridades alemanas de una forma enorme”, preguntó el sueco. En lo posterior, las autoridades alemanas tuvieron que regresar lo decomisado al gobierno mexicano.

La legación fue recluida por más de un año en Bad Godesberg, Alemania. Giberto Bosques,  junto con su familia, regresó a México en abril de 1944, y fue recibido por miles de personas que le agradecían toda la labor humanitaria que había realizado el diplomático para cumplir la misión que le habían encargado desde su país.

La labor de Bosques continuó en Portugal, cuya meta también era darle asilo a los españoles republicanos perseguidos que se encontraban en ese país. Luego fue Embajador en Suecia y posteriorimente en Cuba, antes y después de la revolución cubana. Asiló a simpatizantes de Fidel y el Che –con quienes tuvo una muy cercana relación– como a simpatizantes de Batista al triunfo de la revolución.

Gilberto Bosques Saldivar murió en su casa de Tetelpan, Distrito Federal, el 4 de julio de 1995 a sus 103 años de edad. Su muerte fue tranquila y llena de satisfacción de haberle dedicado todos sus años a los seres humanos, siempre bajo los principios de la Revolución Mexicana y de la lucha por las causas nobles.

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