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El vacío, el fraude, los desahucios: la peste que diezma a España (VIDEO)

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Rodrigo Rojo / @Eneas

El vacío que se apodera de Madrid

Madrid es la tercera ciudad más poblada de Europa. Su área metropolitana tiene una población que rebasa los 6 millones de habitantes y se extiende por más de 600 kilómetros cuadrados. Es el bullicioso centro económico de España y refugio de decenas de compañías transnacionales. La Villa es una ciudad muy activa que, sin embargo, encuentra algo de descanso en el espacioso parque del Retiro.

El nombre de este lugar pareciera acoplarse perfectamente a la función que tiene dentro de la ciudad: es un espacio arbolado, privilegiado, en el que las personas se retiran del ajetreo cotidiano de la Metrópoli. Aquí los novios siguen besándose en las lanchas que se pasean tranquilas por el estanque, el café se bebe despacio y los niños pueden jugar sin que sus padres estén al pendiente de ellos.

Rodrigo Rojo
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Se llama Retiro pero podría llamarse Refugio. Afuera impera el trajín que se espera de una ciudad tan grande: autos peleando el espacio público, horarios de oficinas, sirenas de policía, la sinfonía regular del ruido y ajetreo. También está el vacío, que poco a poco va ganando espacio en la ciudad. Cada día son más los departamentos, casas y locales que están desocupados. Los letreros de “Se renta” y “Se vende” reemplazan, en las ventanas, a las macetas con flores. Pareciera ser una plaga que afecta a edificios, y hasta manzanas completas.

Rodrigo Rojo
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En la Plaza de España, por ejemplo, hay dos rascacielos que están completamente vacíos, el Edificio España y la Torre Madrid. Son un símbolo perfecto de la realidad por la que está pasando esta nación Europea.

Rodrigo Rojo
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La placa informativa colocada a la entrada del Edificio España dice que fue construido para funcionar como una ciudad autosuficiente: cuenta con un centro comercial, hotel, oficinas, piscina y habitaciones. Fue construido “a la americana” con rasgos típicos de la arquitectura tradicional madrileña del siglo XVII. Actualmente, sin embargo, cada uno de sus 25 pisos, cada uno de sus cientos de departamentos, está vacío. El edificio España se pudre, solitario, frente a la Plaza de España, la que alguna vez fue el centro de Madrid y que hoy es el único albergue de decenas de personas forzadas a vivir en la calle por haber perdido sus casas cuando reventó la “burbuja hipotecaria”.

Rodrigo Rojo
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Un tercer inmueble, hasta hace poco, había sido ocupado por jóvenes que le intentaron insuflar nueva vida. Poco después, sin embargo, fue desalojado por la policía y del “Okupa” sólo quedan los grafitis que siguen lanzando su mensaje críptico: “cuando lluevan pianos”.

Rodrigo Rojo
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Contra el Fraude Hipotecario, la Organización de los Afectados 

Las personas afectadas por este vacío que se extiende, alentado por la crisis económica, han buscado formas para defenderse de los abusos del sistema bancario. Es así como, en el 2009, surge la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Con el lema “De la Burbuja Inmobiliaria al Derecho a la Vivienda”, la organización de alcance nacional busca defender a las personas que están en riesgo de perder sus casas y ser desahuciados por no poder seguir pagando sus hipotecas. Esto lo hacen a través de asesorías legales gratuitas, pero también a través de manifestaciones públicas y hasta de colocarse a las entradas de los edificios para evitar que la policía entre a desalojar a alguien.

En su manifiesto reflejan el oscuro cuadro que se puede observar en las calles de Madrid: miles de familias se quedan en la calle a la vez que millones de pisos permanecen vacíos a la espera de ser un negocio rentable. Consideran que esto no puede pasar en un Estado democrático y con respeto por los Derechos Humanos. Por esto mismo, la PAH trabaja no solamente para detener los desahucios (hasta ahora han logrado paralizar 711 de ellos), sino que también exige una auditoría social sobre el funcionamiento del mercado hipotecario y que se establezcan las responsabilidades de las entidades empresariales y bancarias, así como de las instituciones públicas que han generado esta situación de crisis y emergencia en España.

Rodrigo Rojo
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La existencia de esta Plataforma nos recuerda que, en las crísis económicas, quienes sufren son seres humanos: gente que ve truncada la posibilidad de una existencia digna por la ambición de los intereses económicos que controlan los precios de la tierra y la vivienda. Para la PAH, estos grupos de poder generan un negocio para pocos y la esclavitud para las familias trabajadoras.

Usar esa palabra, “esclavitud”, no es exagerado. A la Plataforma acude gente que fue convencida por la propaganda de que “es mejor comprar que rentar” y que fue expulsada de sus casas al atrasarse unos meses en el pago de su hipoteca, aunque ya llevaba años pagándola. La pérdida de su hogar no significa, sin embargo, la pérdida de la deuda. Ésa no se elimina, y la gente se queda en la calle y con la deuda en el banco.

Ante esta situación de crisis, algunas personas prefieren, incluso, suicidarse. Desde 2008, la tasa de suicidios ha aumentado 0.7% en España, en donde el suicidio ya es la primera causa de muerte no natural.

Para evitar que la gente busque esta vía extrema, la PAH además de ofrecer el apoyo legal, también ofrece apoyo psicológico a las personas que llegan a solicitar ayuda. Incluso, algunas de sus asambleas informativas sirven para que las víctimas de la codicia de los bancos puedan hablar libremente y conocer a otras personas en situaciones similares.

Rodrigo Rojo
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Desahucios, la cara más cruel de la crisis

Los desahucios son la peor cara de este vacío que se extiende por Madrid y España. Las víctimas están presentes y muchas de ellas en las calles, soportando terribles situaciones de vida.

Una de ellas es Elena. Ella se define ahora como “habitante de la Plaza Mayor”, en donde pasa sus noches desde que perdió su casa. Acepta hablar con nosotros pero no quiere que le tomemos fotos ni la grabemos. Su rostro luce cansado y sucio. Tiene cerca de 60 años y hace tiempo que no sabe nada de su familia. Cuando perdió su casa ya vivía sola y sus hijos no la contactaban. Cuando le intentamos contar de la PAH se niega a escuchar, dice que ya está muy cansada, que no tendría fuerza para luchar. Es evidente que el cansancio no es sólo físico. La dejamos tranquila, sentada bajo uno de los suntuosos arcos que rodean la Plaza y que sirven de refugio nocturno a decenas de personas que, como Elena, no tienen otro sitio en donde dormir. Al centro de esta plaza se encuentra la estatua ecuestre del rey Felipe III, quien con la mirada en alto, pareciera marchar sin importarle lo que ocurre a nivel de suelo.

Rodrigo Rojo
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Unas calles más adelante se encuentra la Gran Vía, una de las avenidas más importantes de Madrid. En ella abundan los grandes escaparates de reconocidas tiendas internacionales. Dentro, mujeres y hombres de cartón piedra lucen los mejores modelos de bolsos, ropa y accesorios, removiendo el deseo de paseantes y turistas que los observan.

A los pies de uno de esos escaparates está sentado Juan, un hombre delgado que, según el pedazo de cartón que mantiene a su lado, pide ayuda económica: “Estoy en paro desde hace 2 años. Soy padre de familia. Ya no sé qué más puedo hacer”. Nos deja platicar con él pero tampoco quiere fotos. En sus ojos se puede ver la desesperación. “Tengo una hija de 5 años, si no fuese por ella ya habría emigrado”.

Nos cuenta que durante mucho tiempo fue chef en un hotel y llegó a ganar hasta 4mil euros mensuales. En aquel tiempo estaba casado y su situación parecía estable. Decidió comprar un departamento junto con su esposa, podían hacerlo. Poco tiempo después, el hotel donde trabajaba tuvo que hacer recortes de personal debido a la crisis económica. Juan se quedó sin trabajo y con una deuda por pagar.

Buscó otros empleos pero no pudo encontrar nada más que de guardia de seguridad así que se dedicó por un tiempo a eso hasta que lo volvieron a echar. Los problemas de dinero generaron problemas conyugales y se separó de su esposa. Hoy renta una pequeña habitación y pide dinero en la calle: “¿Qué más puedo hacer? Yo quiero trabajar pero nadie quiere darme empleo”.

Nos cuenta que por la zona donde vive existe un enorme conjunto habitacional que fue construido hace algunos años y está completamente vacío, “son como 6 mil casas, si decidieran repartirlas entre la gente sin hogar podrían solucionar el problema de vivienda”. Pero nos lo cuenta sin mucha esperanza, él sabe perfectamente cómo los dueños del dinero privilegian su avaricia al bienestar de la gente.

Rodrigo Rojo
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Cuando nos alejamos de ahí, nos damos cuenta que el edificio de enfrente también está vacío. El letrero de “Se renta”, con su brillante color anaranjado, destaca en la fachada. Resulta un poco como cuando, en tiempos de la peste negra, la gente marcaba las puertas de sus casas para señalar que ahí había un enfermo. El vacío, la desocupación, la crisis, la nueva peste que está invadiendo España.

Rodrigo Rojo
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