En noviembre de 2017, dos meses después del terremoto de 7.1 grados que sacudió la Ciudad de México, el gobierno de Miguel Ángel Mancera recibió un reporte especializado. Que alertaba que obras deficientes realizadas en la Línea 12 del Metro ponían en riesgo de derrumbe justamente el tramo de la tragedia sucedida el tres de mayo de este año.
De acuerdo con un reportaje de La Silla Rota, en junio de 2014 la compañía Systra entregó un dictamen de 160 páginas con observaciones para la Línea 12. Así, la administración de Mancera llevó a cabo las recomendaciones de la compañía en todos los tramos, excepto en el de la estación Olivos. En el que incurrió en una sobrecarga de mil 500 toneladas que pudieron afectar la trabe.
Así, en 2017, un peritaje del despacho Colimas de Buen SA de CV advierte que “en el tramo comprendido entre las columnas 40 y 41. Conformado por tres trabes de 1.7 metros de peralte y que libran un claro de 36.5 metros. Este sistema merced a que fue sometido a una sobrecarga (en 2015) presentó una deformación que rebasó los límites del material de que fueron fabricados”.
Por lo que debido a esa situación “tres trabes se reforzaron con placas del mismo material de tal forma que las trabes deformadas únicamente sirvieron de cimbra”. Y después del sismo del 19 de septiembre de 2017 se presentaron una serie de daños en este sistema estructural.


