(12 de noviembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Este miércoles, en las instalaciones del Museo Casa de la Memoria Indómita, fue presentado el libro titulado “La Noche de Iguala y el despertar de México: textos, imágenes y poemas contra la barbarie autoritaria y capitalista”, obra coordinada por los académicos Manuel Aguilar Mora y Claudio Albertani.
El libro, en palabras de los autores, es una contribución que parte del contexto en el que sucedieron los hechos del 26 y 27 de septiembre en Iguala, con el propósito de explicar cómo y por qué se presentó el ataque a los normalistas de Ayotzinapa. La obra cuenta con la participación de diversos actores que han dado seguimiento al tema, como el periodista Luis Hernández Navarro, así como el periodista y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Carlos Fazio.
En lo referente, Carlos Albertani, profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) detalló que el libro es una obra política que, a partir de la información recopilada, busca dar las pistas para entender de mejor manera el ataque a los normalistas de Ayotzinapa. Enfatizó que el texto retoma como eje la idea “Fue el Estado”, y resalta la presunta responsabilidad del Ejército en aquella noche en Iguala.
“En primer lugar es un libro político. No es un libro de corte periodístico en sentido tradicional, sino es un intento a partir de los reportajes de la prensa (…) a partir de la información que procesamos de diversas fuentes, intentamos proporcionar la idea del contexto de cómo pasaron esos eventos terribles y contestar a la pregunta por qué pasó.
Nosotros, evidentemente, no podemos proporcionar una repuesta definitiva, pero sí varias pistas que pueden ayudar a entender de qué se trata. Entonces es un libro político porque analiza los hechos de Iguala dentro del contexto de la política nacional y afirma de entrada, retoma lo que fue el slogan, el lema de las manifestaciones que han estado desde hace un año: “Fue el Estado””, detalló.
El académico manifestó que una de las contribuciones del texto es la especial atención que se da al tema de la minería y la probable relación de esta actividad extractiva con el ataque a los normalistas. Recordó que en la región de Iguala se encuentran un par de minas de oro, consideradas como de las más importantes de América Latina.
“Una particularidad (del texto) tal vez sería el poner todo lo que pasó en el contexto de la explotación minera y concretamente de la minería de oro. Guerrero es uno de los estado de la república donde más oro hay (…)a unos cuantos kilómetros de Iguala se encuentra el poblado de El Carrizalillo, donde está la mina que pertenece a Gold Corp, que ha estado involucrada en una serie de conflictos que han hecho varias víctimas y desaparecidos. En Cocula se encuentra la mina Torex Gold, también de oro”, explicó.
Albertani detalló que Flaviano Bianchini -uno de los colaboradores del libro- es uno de los personajes que ha dado seguimiento al tema de la minería y su relación con el crimen organizado y la represión. Añadió que a través de análisis ha podido establecer que en el mundo hay una relación entre empresas mineras, crimen organizado y represión Estatal.
“Lo que vemos es: Guerrero es una tierra rica para gente pobre, y eso crea un coctel, una mezcla realmente explosiva. Uno de los colaboradores del libro, Flaviano Bianchini, ha sido asesor de la comunidad de El Carrizalillo y hace una investigación donde muestra la relación estructural que hay, no sólo en Guerrero, sino en el resto de México y en todo el mundo, entre minería de oro, criminalidad organizada, y represión Estatal, y ese esquema, aunque no se pueda demostrar un involucramiento directo de la minería, existe en todas partes.
Sólo para dar una idea de la potencia de estas empresa (instaladas en la región de Iguala), Gold Corp en Carrizalillo ha extraído en 20 años más oro de lo que se extrajo durante la colonia en 300 años, y pretende en las próximas dos décadas, llevarse algo así como 60 millones de toneladas de oro, algo brutal”, señaló.
Aguando a lo anterior, detalló que con base a diversos estudios se ha podido identificar que la delincuencia organizada tiene gran presencia en zonas donde hay abundancia en recursos energéticos y mineros.
“Una explicación posible la adelantamos en el libro, con base a estudios, y es que si nosotros comparamos la geografía de la criminalidad común, con la geografía de los recursos energéticos o minerales, notamos que así como en Guerrero donde hay oro hay mucha actividad criminalidad, en el norte, por ejemplo, en la cuenca de burgos, donde hay Shale gas, hay presencia de Zetas.
Entonces una explicación que se puede explorar, aunque no tengamos la verdad en manos, es esto que lo teóricos llama “acumulación por despojo”. Hay regiones donde las compañías transnacionales no les conviene que habite gente, entonces simple y sencillamente se le da rienda suelta al crimen organizado que sigue traficando con narcóticos, pero que también esta metidos en este tipo de crimen.
“La idea de que las minas tienen que ver con la desaparición de los muchachos es una idea latente y llama la atención que no haya sido explorada por ninguna autoridad, ni siquiera por el grupo de investigadores independientes”, apuntó.
“El Ejército tiene la clave del crimen en sus manos”
Para el académico Manuel Aguilar Mora, el ataque a los normalistas de Ayotzinapa es un hecho que ha marcado la vida política de México. Consideró que este acto “de represión” tiene un símil con lo acontecido el 2 de octubre de 1968. Sin embargo, aseguró, a diferencia de lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas, el ataque en Iguala se ubica como una “represión en frio”.
“La noche de Tlatelolco fue una represión de un movimiento en pleno auge, en pleno dinamismo, en caliente. En cambio, la noche de Iguala se hizo en frio. Es una tragedia, es una masacre, en frio, y la desaparición de los 43 viene a darse en condiciones claramente de una situación terrible (…) Este hecho se da en frio, porque los compañeros venían a un manifestación del 2 de octubre. Este hecho se da en condiciones aparentemente abruptas, aparentemente surgidas en forma espontánea, sin aparente motivo”, dijo.
Aseveró que para los coordinadores del texto el caso Ayotzinapa es un hecho ignominioso que da cuenta que la represión de Enrique Peña Nieto va a fondo. En este sentido cuestionó el actuar de las fuerzas castrense la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
“Entonces qué significa para nosotros este hecho ignominioso. Significa que la represión en frio por parte del gobierno de EPN va a fondo, sin ningún tipo de titubeo, sin freno, porque por más que diga, ese crimen se hizo en la nariz del Ejército. Un Ejército que está ahí en Iguala, en la mera ciudad de Iguala desde hace décadas y que no se mueve nada sin que ellos sepan que se mueve”.
En este sentido criticó que las autoridades aún no acepten las recomendaciones planteadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). De manera particular se refirió a la petición de los expertos enviados por la CIDH para entrevistarse con militares. Dijo que esto demuestra que las Fuerzas Armadas siguen siendo intocables.
“Hoy se mantiene la noticia que la PGR sigue haciendo lo que quiere y no quiere aceptar la colaboración del GIEI; no quiere aceptar las sugerencias que ha hecho, y por supuesto el Ejército sigue siendo defendido, blindado, sigue siendo sagrado, cuando en realidad el Ejército tiene las claves del crimen en sus manos”, señaló.


