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“En la Sierra Choix se pueden ver cadáveres de mujeres, niños y jóvenes en el suelo como si fueran el empedrado de las calles”

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(08 de diciembre, 2015.Revolución TRESOUNTOCERO).- Era ya media noche o más cuando entró un comando armado a aquella casa. Asesinaron a tres personas de aquella familia. En días pasados otro grupo de al menos quince hombres armados y con rostros cubiertos incendiaron casas. Poco después transeúntes fueron víctimas de un fuego cruzado y otros más desalojados de manera forzada, al correrlos de sus propiedades.

Choix es una de las regiones más abandonadas y desoladas del país, pocos conocen su ubicación y cuando es mencionado, generalmente se habla de crímenes, desapariciones forzadas, narcotráfico y pobreza.

Durante el último lustro, la sociedad civil de este municipio de Sinaloa, ha padecido los embates que ha dejado la lucha por el territorio y el control del poder. Así es como el narcotráfico ha fincado ahí su zona de guerra. “Aquí se pueden ver los cadáveres en el suelo, como si fueran el empedrado de las calles, mujeres, niños, hombres viejos y jóvenes a todos por igual nos toca, estés dentro o fuera del crimen organizado”, asegura a Revolución TRESPUNTOCERO Rogelio Canseco, poblador de la región.

Según Rogelio, la población también ha padecido el desplazamiento forzado, principalmente por el temor a las desapariciones forzadas, las cuales ocurren de manera constante, ya que al menos tres personas por semana son víctimas de este delito. “Lo común es o que te asesinen o que seas reclutado para ser sicario o trabajar en sus plantaciones en otras zonas u otros estados. Algunos han escapado, no han vuelto aquí, pero su familia es asesinada en represalia, también roban tus tierras, a veces tienes que rentarlas forzosamente y convertirte en sus trabajadores, de lo contrario todo termina en muerte violenta”, describe Rogelio.

En Choix el incendio de casas, vehículos y hasta personas que se encuentran dentro de ellos también sucede. “Todo es culpa del Cartel de Sinaloa que internamente mantiene pugnas, todos quieren ser los líderes, ocupan a civiles como escudos o como lo que quieran, pero esto se ha intensificado porque a las autoridades no les ha importado, el Ejército no se mete por miedo y también por complicidad, a ellos también les tocan beneficios a cambio de fingir ceguera, por eso los soldados solamente están donde les conviene, también están bien dominados por los narcotraficantes, porque aquí el dinero, las balas y la sangre abundan”, explica Rogelio.

Los pobladores explican que la disputa territorial se divide entre las células comandadas por Joaquín Guzmán Loera y las dirigidas por Ismael Zambada García el Mayo. Según el abogado Nelson Enríquez, especialista en temas de seguridad y violencia en México, explica a Revolución TRESPUNTOCERO que aun cuando esto existe, una parte de la población pide ayuda a las autoridades “cuando se desatan balaceras o ataques violentos en las viviendas o vía pública, no son escuchados, pareciera que nadie se entera de su pedido de auxilio, lo que resta es huir, porque piensan ‘si mi vecino que no era narco fue atacado y vive a dos casas, pueden venir por mí’, hay casas abandonadas o son rematadas, pero nadie quiere vivir en medio del fuego cruzado, aquí sí podría hacer un buen trabajo de vigilancia e imponer seguridad las policías y el Éjército, pero resulta que aquí la supuesta guerra contra el narcotráfico no existe.

Aquí existe la guerra del narco contra el narco y sus daños colaterales: los pobladores. Porque sea cual sea la hora, lo sacan de sus casas o los ultiman ahí, sin embargo cínicamente los informes de las autoridades hablar de una ‘zona de paz y de tranquilidad’, cabe mencionar que en otras ocasiones sí se han hecho presentes algunas policías, pero los vecinos prefieren callar o negar los hechos, porque temen que al irse, sin hacer nada como siempre sucede, tomen represalias por ser los delatores”, comenta Enríquez.

Agrega que “la Sierra de Choix es un constante volcán en erupción, aquí no se expulsa lava, se expulsa muertos, las escenas son de grupos armados atacando comunidades enteras, las que conforman el triángulo dorado principalmente. Pero todo radica en las producciones de marihuana y amapola.

Donde existen buenas tierras o las compran, o violentamente desalojan a los dueños, se las adueñan para cultivar ambas cosas, todavía hay gente nada cauta que se resiste y así es como terminan muertos con más de 30 tiros en el cuerpo, incluso familias enteras.

Tan sólo el mes pasado desalojaron tres pueblos enteros, un grupo de desconocidos llegaron a la sierra, primero al poblado Los Laureles, ahí incendiaron una casa, después de desalojarla, para después ir a El Pichol, repitieron la misma acción con otras viviendas, Así por la madrugada fueron a Bacayopa, en donde quemaron cuatro viviendas, además de vehículos, los cuales encontraron a su paso”.

Las características de los grupos armados casi siempre son las mismas, se presentan en camionetas pick up, elementos con uniformes con camuflaje, siempre son alrededor de 15 a 20 personas, con armas largas, quienes logran tener en estado de pánico a poblaciones enteras, incluso hasta semanas después de los hechos.

“Choix es una zona sin ley, aquí manda el narcotráfico. Los pobladores somos los rehenes, pocos logran desplazarse, no porque no tengan a donde ir, sino que pocos logran salir. También hay toques de queda, pero de nada sirven, porque cuando hay ataques pasan en la calle y en las casas, ningún lugar es seguro, todos los días vivimos y dormimos con pánico, esa es la historia de nuestra sierra, a diario perdemos a alguien”, comenta Rogelio.

Este tipo de violencia se intensificó a partir de 2014, han sido los homicidios dolosos, los crímenes que han aumentado mayormente en la región serrana de Choix, después de los cruentos enfrentamientos entre los grupos de la delincuencia organizada.

A punto de cumplirse dos años de estos embates en contra de la población civil, ninguno de los niveles de gobierno ha realizado acción alguna que se refleje en la seguridad de los pobladores, quienes siguen padeciendo violencia y muerte en forma cotidiana. Dicha violencia los ha obligado a dejar sus hogares, para evitar ser víctimas de los grupos armados.

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