Por: Zazil Carreras
Twitter: @ZazCarreras3_0
Anthony Feinstein, investigador de la Universidad de Toronto, presentó un estudio científico que explica el impacto de la violencia en la salud emocional de los periodistas mexicanos.
En el evento -desarrollado en la sede de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal- participaron invitados de la Red de Periodistas Sociales: Periodistas de a Pie, Artículo 19 y el Comité de Protección para Periodistas (CPJ).
El estudio compara, dentro de los profesionales que cubren conflictos, los efectos psicológicos que tiene la violencia en quienes cubren guerras en países como Bosnia, Kosovo, Irán, Somalia, a lado de los síntomas emocionales que presentan los periodistas que cubren narcotráfico o situaciones que se relacionan con el crimen organizado en México.
Los periodistas mexicanos que padecen estrés postraumático (EPT) son más numerosos que los corresponsales de guerra en dichas regiones y, a diferencia de los corresponsales, no pueden huir del contexto de violencia que detona este padecimiento, porque es en el que viven.
El investigador Rogelio Flores Morales dice que el EPT ocurre “cuando aparece un conjunto de síntomas tras la vivencia de un trauma”, y explica que el afectado “no puede sacarse una serie de imágenes de la cabeza y por ello intenta olvidarlas”, evitando el contacto con lugares o situaciones que le recuerdan el trauma. En ese momento, “las pesadillas, el insomnio, la irritabilidad y ciertas somatizaciones hacen su aparición”.
Flores Morales dice que “en la muestra de 240 periodistas que nosotros tomamos en nuestra investigación, encontramos una presencia de EPT del 41% en periodistas y del 54% en fotógrafos”.
En comparación, prosigue Flores, en periodistas de Estados Unidos, Canadá, Japón o Finlandia el EPT va del 3% al 28% y aclara que “Hasta ahora el porcentaje más elevado es del 28% y se ubica en corresponsales de guerra de Medio Oriente, Bosnia, Chechenia o Ruanda”.
Los factores que intervienen en el caso mexicano son:
-La cobertura de noticias de narcotráfico y ser amenazados 53%,
-No cubrir noticias de narcotráfico y vivir en provincia 28%,
-No vivir en provincia y ser amenazados 26%,
-No cubrir noticias de narcotráfico y recibir amenazas dirigidas a los familiares de los periodistas 7%,
-No cubrir noticias de narcotráfico y tener colegas heridos 25%,
-No cubrir noticias de narcotráfico y tener colegas asesinados 33%


