(27 de abril, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- La corrupción en México no distingue ideologías, origen social, nivel socioeconómico ni jerarquías en el escalafón del poder. En nuestro país, mantenerles el paso a los corruptos requiere capturistas abocados a recopilar y clasificar toneladas de información. Con lo cual, incluso, se puede construir un atlas para delinear el saqueo presente a lo largo y ancho de la República mexicana, señalan los escritores: Miguel Pulido y Carolina Rocha.
Pulido explica a Revolución TRESPUNTOCERO que, como en muchas otras partes del mundo la corrupción es un problema expandido, no solamente se concentra en el ámbito público o en el sector gubernamental. “Si algo distingue a México incluso en contraste con otras sociedades de otros países de América Latina, es la impunidad de la que va aparejada”
Y que el hecho del saqueo del presupuesto público no tenga consecuencias Y nos referimos principalmente a tres tipos de consecuencias: institucional o legal que la gente cada vez pide más que es persecución criminal de estos actos, cárcel a los criminales y recuperación de lo robado, un tipo de consecuencia que nos vemos en México.
“Tampoco hay de tipo político en el sentido que una persona que cometió actos corruptos en un partido después se va a otro, con una soltura impresionante y la muerte política, que es la posibilidad de pedir disculpas y retirarse a la vida privada, no existe en México”, sentencia Pulido.
Señala que en ese orden, también preocupa el lavado del dinero. La sociedad mexicana asimila con mucha facilidad que alguien haga fortunas desmedidas, tenga negocios inmobiliarios desmesurados y a la par el dinero robado del presupuesto, pero la sociedad está feliz y les aplaude ya están los convertimos en nuestros referentes en las revistas del jet set”, indica.
Todo lo anterior, los llevó en su conjunto a pensar cómo tener una representación de la corrupción que sirviera el mismo tiempo para hacer memoria y una crítica, pero también para plantear la idea que el problema tiene solución y que para nosotros es muy importante, comenta el escritor de Qué tanto es tantito; atlas de la corrupción en México 2000-2018 (Grijalbo, 2018).
Pulido indica que, frente a la corrupción desbordada la ciudadanía tiene momentos de poder. El voto puede ser diferenciado y si hay que castigar a las estructuras de corrupción, el voto razonado y el voto informado es importante para combatirla.
Pero también indica que se darán otros dos momentos de poder y esos son los que tienen en sus manos los militantes de los partidos políticos, quienes pueden emplazar a sus estructuras político-partidistas, personas que sí pertenecen a una opción de instituto político, para decir que no están de acuerdo en ciertas alianzas.
“Son los militantes de partidos políticos quienes tienen la opción de recuperar esas instituciones por las que ellos también apuestan; el tercer público que nos parece también está descuidado son las persona apolíticas quienes creen que todos los políticos son iguales y que absolutamente todos llegan a robar”.
Qué tanto es tantito; atlas de la corrupción en México 2000-2018, es un libro que plantea cuáles son los modus operandi de la corrupción electoral y cuáles han sido las consecuencias del saqueo sistemático y estructurado en los últimos tres sexenios.
“Porque se trata de un régimen de saqueo institucionalizado, donde se hace un planteamiento directo de quienes han estado en el poder durante los últimos 18 años, ahí se demuestra que lejos de cumplir con sus promesas han permitido un proceso de descomposición de lo público; por ahora se necesita que la gente regrese a la política, no nos conviene a nadie que esta situación apolítica siga avanzando y que la gente se aleje de lo público, porque justamente en ese vacío y la distancia de las personas con la público es donde los regímenes de corrupción florecen con mayor facilidad”, señala Pulido.
De cara a las próximas elecciones, señala Pulido que, la corrupción se convierte en el problema principal que va determinar la decisión del electorado en la elección nacional, la cual está marcada por acusaciones y planteamientos sobre corrupción.
Y es que aun cuando, ganó el Estado de México, señala Pulido, no le significa al PRI una ventaja; vemos cómo se está desplomando José Antonio Meade, “lo cual nos dice que hay un castigo que observaremos aun más el 1 de julio, porque se consolidará el voto como rechazo por lo que hicieron el pasado y de lo que siguieron haciendo después de 2012”.
El escritor señala que, la sociedad mexicana tiene en este momento posee características muy poderosas empezando por el hartazgo frente a la corrupción, hay una conversación pública sobre este tema; “la gente puede estar harta pero viven en silencio, pero los mexicanos están hartos y están verbalizando su frustración, su coraje, su rabia frente a la corrupción.
En cuanto al PAN, también tiene un costo por haber sido gobierno de la alternancia después aliado del PRI en el arranque de este sexenio y también tiene una pérdida de credibilidad”.
“Qué tanto es tantito”. Atlas de la corrupción en México (2000-2018) es una recopilación de la información periodística que ha tomado por asalto a los medios en los últimos años.

Escándalos, obras públicas colapsadas, estados endeudados, hijos de políticos exhibiendo riquezas; góbers prófugos o capturados en el extranjero; excesos del poder captados en video; fiestas con cargo al erario; moches y cuanta nota sucia se pueda endilgar a la clase política. Este libro es una guía ilustrada para avanzar por esas aguas negras, eso sí, con humor y doble sentido.
De toda la documentación recabada para la construcción del libro, Pulido señala que fue Veracruz la región que mayormente le impactó. “Yo soy de ahí y a pesar que uno conoce lo que sucede en el estado y que ha habido mucha discusión, el proceso de documentación me dejó un desgaste personal muy serio.
Esto no sucedió porque una banda de voraces saqueadores se sentó en la silla del poder que por supuesto es el factor principal, pero sucede qué fue porque descuidamos todas las instituciones que pudieron y debieron de haber controlado. La oposición en el Congreso era ridícula
Hay personas que le deben una disculpa a los veracruzanos porque aplaudieron como focas las barbaridades del gobernador Javier Duarte, o de los gobernadores porque no fue solamente él”.
Además, Pulido indica que, “el desprecio que le tenemos en México a las instituciones de control y de contrapeso lo vamos a pagar caro, porque cuando en esa silla se sienta un desgraciado como Javier Duarte las vidas que arruina ya no tienen retorno, por eso los contrapesos se deben de tomar en serio. Con Yunes se sigue pareciendo a lo mismo.
No hay un sistema de medios que puedan dar una discusión seria sobre las investigaciones periodísticas de lo que ha hecho o dejado de hacer Yunes, ese tipo de noticias vienen desde el exterior, porque no hay un quien pueda hacer contrapeso al sistema de partidos es muy primitivo”.

