Desde el inicio de las precampañas en distintos estados han sido ejecutados precandidatos a un cargo de elección popular, siendo el último caso registrado el de Adolfo Serna Nogueda, el pasado 31 de diciembre, quien buscaba ser el edil de Atoyac de Álvarez, en Guerrero.
Un día antes, en esa misma entidad, el director de Servicios Generales de Zihuatanejo, Mariano Catalán, quien competía por el PRD por esa alcaldía, “fue ultimado a balazos en el momento en el que viajaba en su camioneta rumbo a Zihuatanejo”, se informó en medios.
El 28 de diciembre ya había sucedido otro homicidio en Guerrero, el del alcalde de Petatlán, Arturo Gómez, quien buscaba ser reelegido. De acuerdo con los testigos, cerca de las 23:00 horas vieron a un hombre encapuchado pararse afuera del restaurante Casa Vieja, mismo que disparó a través de una de las ventanas.
El alcalde recibió tres impactos de arma de fuego, calibre 9 milímetros, en ambos brazos y el tórax. Fue trasladado a un hospital donde murió minutos después.
Ese mismo día, el precandidato del PRD a la alcaldía de Tomatlán, en Jalisco, Saúl Galindo Plazola, fue interceptado por un grupo armado mientras viajaba con su hijo en su camioneta en la carretera federal 200.
A pesar de haber sobrevivido al ataque, “el perredista perdió la vida poco tiempo después en un hospital en el que era atendido”, se dio a conocer. El aspirante del PAN al gobierno de Tampamolón, en San Luis Potosí, Ángel Medina Burgaña, fue asesinado el pasado 21 de diciembre por un par de sujetos.


