(08 de junio, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Faltando dos días para la elección en Guerrero, alumnos normalistas llegaron a las inmediaciones de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) para exigir la instalación de una mesa de negociación, con el fin de explicar que en su estado, en sus calles se vive una “represión de Estado hacia los estudiantes, en particular para los normalistas, pues no podemos movilizarnos ni trasladarnos de nuestro estado a la capital del país sin que se apliquen operativos policiales que implican la revisión de autobuses y de nuestras pertenencias”.
En el transcurso del sábado se presentaron disturbios entre policía, ejército y civiles, por todo el territorio guerrerense, aunque en algunos casos se afirmó que habían sido padres de los 43 desaparecidos y estudiantes normalistas, ellos se mantuvieron en la idea de que su protesta fue pacífica, declarándolo así a este medio.
Felipe de la Cruz, vocero de los padres de los 43 jóvenes desaparecidos aseguró a Revolución TRESPUNTOCERO que, “nuestro movimiento demostró que la violencia nunca ha estado en nuestros planes, aunque nos han arrancado la vida de nuestros hijos y la nuestra, hoy impedimos las elecciones de manera pacífica y con la razón de nuestro lado, aunque muchos medios hayan publicado que actuamos de manera violenta, testigos sobran en Tixtla, pese a las provocaciones de federales y grupos de choque, pese a que padecimos bloqueos e intimidación se puede observar que no hubo actos violentos, como los hubo en zonas como Tlapa, donde el narco sobrepasó al ejército”.
Guerrero, uno de los estados más pobres y violentos, este domingo fue a las urnas en medio de violencia que derivó en homicidios y otros actos vandálicos. Aunque se esperaba que fueran los padres de los normalistas desaparecidos quienes se enfrentaran a las fuerzas armadas, no existieron actos que derivaran en daños físicos para ninguna de las partes, caso contrario a otras comunidades, donde los grupos delictivos los Rojos y los Ardillos desataron una ola de ataques a la sociedad, según pobladores, de varias zonas de la entidad.
Tlapa fue finalmente el principal foco rojo este fin de semana, en aquella comunidad, se le acusó a poco más de 10 miembros de la CETEG de haber quemado unidades pertenecientes al INE, por lo que fueron detenidos, contestando a la acción con la captura de elementos de la policía, a fin de garantizar el regreso de los maestros. Sin embargo hace un par de horas, los militares atacaron a balazos y bombas a los habitantes de la colonia el Tepeyac, según datos de diarios locales, dicha zona es donde se encuentran las oficinas de dicha organización.
Ahí mismo en la colonia Tepeyac, se suscitó más tarde un enfrentamiento suscitado en la colonia el Tepeyac, entre elementos policíacos e integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG), el saldo fue la muerte del estudiante Antonio Olivar Díaz, perteneciente a la Universidad Pedagógica Nacional del estado e integrante del MPG. Acciones perpetradas en el intento de los federales por rescatar a sus compañeros que habían sido retenidos horas antes.
Por su parte, un joven estudiante, que prefirió mantenerse en el anonimato por seguridad, declara a Revolución TRESPUNTOCERO, “en Tlapa la situación no es como lo maneja el INE y los medios. Las fuerzas armadas llegaron a reprimir a todo el que alzara la voz, y incluso a matar, las violaciones a los derechos humanos en estas ultimas horas, han sido peor que en meses, policía federal y militares vinieron a eliminar a la CETEG y el MPG, con pretexto de las elecciones, con todo y la aprobación de las autoridades federales y estatales; en este momento hay un muerto, una veintena de heridos y un número desconocido de maestros desaparecidos, las balaceras continúan y los hostigamientos a los habitantes de la ciudad no cesan, las diferentes corporaciones policiacas han llegado a incendiar Tlapa”.
“La jornada electoral sirvió para que Peña Nieto demostrara su nivel de represión en una de las zonas más vulnerables del país, debido al nivel de inseguridad que atenta contra una sociedad sitiada por delincuentes y fuerzas armadas que acribillan, con el objetivo de restringir y reprimir las distintas expresiones de descontento ante el proceso electoral, las constantes muertes, la opresión de los militares y la humillación económica, política y social que vive toda la entidad”, asegura el académico José Luis Ferrá.
Por su parte el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan asegura que “el contexto polarizado que se vive en el Estado de Guerrero y puntualmente en Tlapa, es el resultado de meses de falta de diálogo entre las autoridades y partidos políticos con la sociedad civil y movimientos sociales que exigen rendición de cuentas y garantías para que los cambios derivados de las elecciones no sean meramente nominativos”.
“El proceso electoral que se desarrolló fue en medio de diversos cuestionamientos dado que ningún partido político se ha pronunciado sobre las causas estructurales de la colusión entre las autoridades y el crimen organizado y la violencia generalizada que afecta a la población guerrerense, situación que alcanzó la máxima atención nacional e internacional después de los hechos del 26 y 27 de septiembre del 2014 en Iguala, pero no la del gobierno federal”, aseguran.
Los activistas del Centro de Derechos Humanos afirman, “las imágenes de los despliegues de fuerzas antimotines estatales y federales, así como de Fuerzas Armadas no se restringen a Tlapa y Tixtla, sino que por el contrario son la realidad del estado, donde un proceso electoral se quiere imponer con violencia de Estado, por encima de conflictos sociales no resueltos. Dado el historial del uso excesivo de la fuerza y de la fuerza letal en la represión a diversas expresiones y manifestaciones sociales en el estado, el despliegue exacerbado de fuerzas de seguridad son señal de una preocupación real en los próximos días previo a la jornada electoral”.


