(31 de enero, 2015).- La mañana del 29 de enero transcurría de manera tranquila para Ana Lilia Gutiérrez Ledesma, enfermera de 57 años que llevaba 7 laborando en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, hasta que un estruendo cambiaría para siempre su vida.
La orden de evacuación ya estaba dada, ella lo sabía, pero ese no fue motivo para impedir que volviera al área de cuneros, donde aún permanecían algunos recién nacidos, e intentara rescatarlos.
Una de sus dos hijas, Adriana Ramírez Gutiérrez, detalla: “Las personas que la conocían coinciden en que cuando les indicaron que debían desalojar ella se regresó por otros bebés”.
Su acto sólo puede ser calificado de heroico, dio su vida por intentar salvar otras aún más desprotegidas.
El día de ayer fue despedida por aproximadamente 300 personas en una misa de cuerpo presente llevada a cabo en una iglesia sobre la carretera México – Toluca.
Durante su sepelio sonó una de sus canciones favoritas “Cielo rojo”.
Olga Liliana, también hija de Ana Lilia, explicó que su madre murió abrazando a un bebé ya que, al identificar su cuerpo, “tenía quemaduras en sus manos pero no en su tórax, al mismo tiempo el bebé le había protegido”.
Entre la tristeza las hijas de la valiente enfermera coinciden en cómo recordarán a su madre: “Como una heroína, eso es lo que fue”.


