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Entre el Estado y la Iglesia, el derecho a decidir es de las mujeres

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(27 de noviembre, 2014).- Si la crianza y manutención de las y los niños no es asumida por el Estado y tampoco la Iglesia católica respalda económicamente la consigna de recibir “todos lo hijos que Dios mande”, relegando la responsabilidad al ámbito individual, la decisión de tener progenie y en qué momento se entendería como una decisión personal.

Sin embargo, existe la controversia de si la reproducción es un asunto público o privado lo que lleva a determinar quién decide si nacen o no los seres no nacidos. Este es un debate que implica posiciones antagónicas sobre impedir el nacimiento o lograr el nacimiento, como refiere Marta Lamas.

Lo que es un hecho es que el Estado mexicano no garantiza las condiciones básicas para una vida digna, ni asegura materialmente a todos esos hijos, como tampoco previene el abandono de las y los infantes por parte de sus progenitores, menos aún lo hace la Iglesia Católica.

En el debate del aborto por un lado se encuentra la postura que aboga por los derechos sexuales y reproductivos, así como por la soberanía de los cuerpos de las mujeres, plantea que la función del Estado, en cuanto al tema de la reproducción, debería limitarse a garantizar el acceso a la atención médica para todas las mujeres en caso de decidir interrumpir un embarazo.

En este punto, cabe mencionar que los cientos de casos (al menos de los que se tiene conocimiento) de violencia obstétrica padecida por quienes deciden llevar a término un embarazo, evidencian la falta de acceso de las mujeres a la salud. Las cuales son víctimas de maltrato e insultos, a las que, incluso, se les niega la atención médica en clínicas y hospitales públicos (privados también), poniendo en riesgo su vida y, por ende, la del feto en gestación.

Por otro lado está la postura de la Iglesia católica que considera la vida desde el momento de la fecundación como una vida independiente de la mujer –percibiéndola como un vehículo para la vida y no como una persona con derechos–  ha impulsado la formación de grupos provida para tratar de frenar la legalización del aborto.

Y, ante la timorata postura de muchos legisladores renuentes a debatir en la materia ante el “poder” de la Iglesia católica, esta vez son mujeres, en su mayoría, las que proporcionaron sus perspectivas para este reportaje, desde las posiciones: provida y la de garantizar los derechos sexuales y reproductivos para todas las mexicanas. Por último, se plantea la relación de la derecha católica con la vida política del país.

El pasado 24 de septiembre y hasta el 2 de noviembre se realizó en la Ciudad de México una campaña conocida como 40 días por la vida, en la que varias personas rezaron 24 horas por siete frente a la clínica de salud sexual y reproductiva, Marie Stopes, y a las y los transeúntes que se detenían para observar esta iniciativa, se les proporcionaban estampas de Juan Pablo II, reliquias, con un milimétrico trozo de su ropa.

La directora de la campaña en México, Lourdes Varela, señaló que “el objetivo que persigue esta campaña es tratar de abordar la crisis del aborto, para pedir a Dios misericordia y con esto termine el aborto”.

Varela descartó que las mujeres que en algún momento dado interrumpieron un embarazo estuvieran plenamente seguras de su decisión. “Cuando acudimos a la clínica una mujer difícilmente llegaba segura o llegaba gritando sus derechos reproductivos o empoderada. No podría decir que una mujer está 100 por ciento segura de abortar, por eso es que les ofrecemos opciones, siempre y cuando vayan. Nosotros no las abordamos, ellas si quieren acuden por opción”.

Sobre estas opciones ofrecidas a las mujeres se cuestionó a Varela acerca de la información sobre la reproducción, la adopción, el acompañamiento durante el embarazo y la atención médica, refirió que hay organizaciones dedicadas a esto. “Estas organizaciones lo que tienen es propaganda y esa propaganda nos la pueden hacer llegar, si estas organizaciones nos la dan entonces nosotros se la podemos hacer llegar a la mujer”.

Enfatizó que  “nosotros lo que hacemos es darles esas opciones y que la mujer escoja porque nosotros como movimiento solamente hacemos la oración e integración, y la vigilia pacífica, hasta ahí”.

Reconoció que entre las razones de las mujeres para hacer uso de su derecho mediante la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en la Ciudad de México se encuentran factores, sociales, económicos, emocionales, la edad y/o la falta de información sobre la anticoncepción. “Un embarazo inesperado les puede causar muchos conflictos a la mujer y la principal traición es de la sociedad, de la familia”, afirmó Lourdes Varela.

En entrevista con Carmen González Rodríguez, gerente de Mercadotecnia de la clínica Marie Stopes, mencionó sobre la campaña que “como organización Marie Stopes respeta las creencias de cada una de las personas”, porque “al final de cuentas ellos también están ejerciendo su derecho  a la manifestación pero eso no tiene por qué impedir que las mujeres ejerzan su derecho”.

Toda vez que durante la campaña “estas personas (de 40 días por la vida) les rezaban a las mujeres en sus caras o cuando están accediendo sueltan frases como ‘Dios te perdona, esperemos que Dios no te juzgue’, o cosas así que al final de cuentas es un tipo de intimidación”.

Carmen González acotó que en el marco de la ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en el Distrito Federal, la dependencia para la que labora facilita el acceso a las mujeres a “ejercer su derecho y ese es nuestro objetivo, que las mujeres tengan derecho a elegir cuántos hijos tener y en qué momento, que se respete el que los hijos que vengan a este mundo sea por elección y no por azar”.

Contrario a lo expresado por Lourdes Varela, Carmen González señaló que “la mayoría de las mujeres (que acuden a la clínica) son mujeres empoderadas que están seguras de su decisión y el motivo; y en Marie Stopes creemos que estas mujeres no deben de ser juzgadas porque están ejerciendo su derecho”.

De acuerdo con Flor Alegría, promotora de la Red Nacional Católica de Jóvenes por el Derecho a Decidir, “la Iglesia católica nunca ha tenido una sola postura frente al tema, su postura ha cambiado a lo largo de la historia, esto nos indica que asumen posturas ideológicas según los intereses privados de la jerarquía católica”.

Lo importante, asegura Flor, “es que tenemos que sacar a debate la posición de esos extremos moralistas (grupos provida), porque un embrión es un proceso de vida sí, sí lo es, pero no es una persona”.

La ILE en el Distrito Federal “no obliga a nadie a abortar, abre un canal de oportunidades de acceso a la salud, a la decisión y a la libertad de conciencia. Entonces el debate tiene que ser más amplio, tenemos que pensar en que (cada ser nacido) tenga una vida digna,  pero también para las personas que quieran llevar a término un embarazo que tengan el acceso a todos los recursos para poder gestar una vida y poder desarrollar una vida, porque el tema central no está en un embrión”, expresó.

Como parte de Católicas por el Derecho a Decidir, Flor Alegría, afirma que acciones encabezadas por grupos provida “sí interfieren en el respeto a los derechos humanos y a nuestros derechos básicos como es el derecho reproductivo, como elegir el número y el espaciamiento de hijos que queremos tener. Es algo que está enmarcado en nuestra Constitución (Artículo 4to segundo párrafo). Ahora en el Distrito Federal tenemos la ley de Interrupción Legal del Embarazo y de pronto este tipo de campañas pues obstaculizan este derecho”.

“Hay ciertos tipos religiosos afuera de las clínicas con letreros muy ambiguos que dicen informes de la Interrupción Legal del Embarazo y no es una información oficial, a las mujeres les dan información falsa, les pasan un video nada científico o poco científico […]. La Iglesia también tiene que abrirse a este tema, porque el mensaje de nuestro evangelio es ese, es un mensaje de amor, de misericordia, de libertad”, manifestó Flor Alegría.

Contrario a lo que se podría pensar, la interrupción de un embarazo “es una decisión donde las mujeres hacen un ejercicio de conciencia, de libertad de conciencia, es una decisión en muchas ocasiones necesaria y es una decisión responsable”.

Apuntó que “el mismo Juan Pablo II dijo que antes que cualquier cosa hay que escuchar a la conciencia  y si una decisión es tomada en libertad de consciencia, es una decisión válida”.

De lo que se trata, puntualizó Flor Alegría es de dejar atrás el tratamiento paternalista hacia las mujeres, en el que se las percibe como personas incapaces de tomar decisiones por sí mismas, necesitadas de un tercero para poder ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, como lo puede ser el personal médico, las o los legisladores, o la misma feligresía católica.

Algunas cifras sobre el aborto

Es preciso enfatizar que para ambas posturas el objetivo es disminuir el número de abortos realizados, ya sea por defender la vida desde la concepción o ya sea por salvaguardar la vida, la salud y la seguridad de las mujeres, garantizando sus derechos sexuales y reproductivos, entre estos la legalización del aborto.

De acuerdo con Lourdes Varela “de 110 millones de embarazos que hay en el mundo anualmente, alrededor de 50 millones” terminan en aborto. Según la Organización Mundial de la Salud, 47 mil mujeres mueren cada año por abortos inseguros, 129 muertes diarias. En América Latina se realizan 4.1 millones de abortos en condiciones inseguras, se calcula que el 11 por ciento de las muertes maternas son por esta causa.

El Instituto Alan Gutmacher registró que el 40 por ciento de los embarazos en el mundo eran no deseados y, en América Latina, esta proporción aumenta al 56 por ciento. La complejidad del tema de los embarazos no deseados comprende muchísimas aristas y variadas son las causas por las que ocurren, entre las que se encuentran la violencia y la dominación que viven las mujeres por parte de sus parejas, la violencia que les imposibilita utilizar métodos anticonceptivos, la falta de información sobre métodos anticonceptivos o la falla de estos, las violaciones sexuales, etcétera.

Asimismo, la criminalización de las mujeres que ejercen sus derechos sexuales  y reproductivos, pero sobre todo de aquellas que deciden interrumpir un embarazo, es una problemática que se acentúa en entidades mexicanas con gobiernos conservadores. Siendo 16 estados de la República en los que se penaliza el aborto con prisión, entre los que se encuentran Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, Querétaro y Veracruz.

“Del 2007 al 2012 se han encarcelado a 157 mujeres por delitos relacionados con el aborto en todo el país”, señaló en una entrevista la abogada Verónica de la Cruz, directora de La Libres, organización feminista que desde el 2000 “promueve y defiende los derechos de las mujeres del estado de Guanajuato y de todo el país”.

En opinión de Lourdes Varela la criminalización y el encarcelamiento de las mujeres por abortar,  “eso es más mito que realidad, aquí lo que nosotros pretendemos y lo menciono como 40 días por la Vida, nosotros no queremos encarcelar a las mujeres, de eso no se trata, esto se trata de ofrecerles opciones de vida. No se trata de criminalizar ni de encarcelar, ni incluso meternos –como ‘40 días’– con las leyes, lo que queremos es hacer del aborto algo impensable”.

Flor Alegría en este sentido expuso que “una mujer puede llegar con un aborto espontáneo a un hospital pero cuando ya está el servicio médico se enfrenta con toda una carga ideológica y de estigma hacia el tema, lo que va a generar es un rechazo, entonces nos parece que ese no es el camino. El camino siempre va a ser el diálogo pero un diálogo donde podamos escucharnos ambas partes.

 “Un diálogo respetuoso donde las dos partes nos escuchemos para que transitemos a otros caminos en donde se validen las decisiones de las mujeres, sin embargo si se tiene alguna manifestación muy extrema donde se quiere llevar a la persona a asumir determinadas categorías ideológicas y sobre todo morales, donde las mujeres no importan, quedan olvidadas, relegadas, es como considerar a las mujeres como un receptáculo para incubar una vida. Porque de repente así se ve, al poner tanto énfasis en un proceso de vida humana en el que de pronto las mujeres quedan invisibilizadas”, indicó Alegría.

La incidencia derecha católica en el ámbito legal y político

En este sentido el primer paso es deslindar al Estado de las creencias religiosas, “es importante exigir que se respete este Estado laico, sin embargo muchos de las y los legisladores no asumen posturas conforme a lo que dicta la Constitución, porque con este tipo de posturas religiosas o campañas provida pues se va generando ese clima de tensión”, indicó Flor Alegría, en el que se obstaculiza la obtención de derechos o pone en riesgo los derechos adquiridos.

El 24 de septiembre pasado con motivo del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, activistas en México exhibieron el trabajo de los Partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) que han apoyado leyes que avalan la persecución de las mujeres que deciden interrumpir un embarazo, aún cuando éste es producto de una violación o se encuentra en riesgo su salud.

Por ejemplo, en mayo de este año en Guerrero, se presentó una iniciativa para despenalizar el aborto en esa entidad, legisladores locales se opusieron fehacientemente a la misma, como la diputada perredista Ana Lilia Jiménez Rumbo, presidenta de la Comisión de Equidad de Género, y la priista Julieta Fernández quien convocó a una misa religiosa en el interior del Congreso.

Para el periodista y escritor Álvaro Delgado, aun cuando de momento esté “acotada la acción de la derecha y la ultraderecha”, representada principalmente en el Partido Acción Nacional. “Esto puede cambiar, claro que puede cambiar”, señaló el autor de El Yunque. La Ultraderecha en el poder.

Pero actualmente la fuerza movilizadora de organizaciones “a favor de la vida como ellos lo dicen es nula y eso lo único que demuestra son dos cosas: Una, que la Iglesia, particularmente la Iglesia más conservadora, tiene muy escaso margen o muy limitada su capacidad de convocatoria a favor de iniciativas que este mismo sector de la Iglesia católica emplaza. Dos, que las organizaciones y membretes controlados por la organización secreta del Yunque (organización con 50 años en México contrapuesta a sectores de la izquierda, a sectores progresistas de la Iglesia y que enmarca a los grupos provida) igual tienen ya una nula capacidad de convocatoria”.

Para Álvaro Delgado, “hoy no está en la agenda nacional el asunto de la religión, ni hay por parte de la Iglesia católica, ni por parte de sus socios el propósito de ir haciendo modificaciones legales en contra de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Hoy no es una prioridad de la agenda nacional. Si a Peña (titular del Ejecutivo Federal) le resulta redituable políticamente incorporar a la agenda el tema lo hará, pero ni siquiera a él le favorece el contexto internacional con un papa (Francisco I) como el que hoy existe que no es un papa como Ratzinger, menos es como Juan Pablo II”.

Ante el panorama nacional e internacional a la Iglesia no le favorece el contexto “porque ésta tiene tantas culpas por los asuntos de pederastia y de abuso sexual en general […]. Hasta donde yo alcanzo a apreciar es que la Iglesia tampoco puede ir en contra de los derechos adquiridos por las mujeres porque sabe que va a seguir cosechando derrotas”.

En este sentido el Comité Nacional Pro Vida agrupa a varios “membretes parte de la Iglesia católica para conseguir los objetivos de la misma, que son claramente excluyentes y claramente autoritarios”, señaló Álvaro Delgado.

Flor Alegría refirió que “los grupos provida en realidad son grupos anti derechos, porque obstaculizan los derechos humanos y legales, en este caso principalmente los de las mujeres. Por lo que es importante informarnos, no quedarnos con cuestiones parciales, conocer los argumentos de una y otra organización”.

Lourdes Varela, que encabeza una campaña provida, afirma que “debemos pensar en que si al darle la opción del aborto estamos ayudando a las mujeres o las estamos quebrando porque generalmente una mujer que decide abortar, esto le cambia la vida y muchas veces nosotros como sociedad debemos darle opciones”.

No obstante, la crianza, el cuidado y, en muchas ocasiones, el sustento económico de las y los hijos recae únicamente en la mujer. “Decidir sobre la reproducción es un derecho básico porque la maternidad tiene que ser deseada, elegida, porque es un ejercicio muy arduo”, indicó Flor Alegría.

“Pero sobre todo poner énfasis en que haya mucho respeto hacia la libertad y hacia las decisiones de las mujeres. Porque como sociedad somos una sociedad que las rechaza, que las violenta diariamente, que no las incluye, que las invisibiliza y con esto tenemos un largo camino por recorrer”.

Flor Alegría subrayó que hay que revisar “qué tipo de políticas se están imprimiendo en las legislaciones, ver cuál es la línea que están siguiendo, tenemos que estar muy atentas de la labor de las y los legisladores para garantizar los derechos sexuales y reproductivos”, ya que ninguna mujer quisiera enfrentarse a un aborto, pero si lo necesita, se deben garantizar las condiciones médicas seguras.

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