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EPN institucionalizó el deterioro ambiental al permitir que riqueza natural privilegie interés económico de unos cuantos: Aldrete

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(06 de agosto, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En los actuales momentos de expansión imperialista hasta el último rincón del planeta, ocurre una acelerada destrucción de los ecosistemas y una drástica reducción de la biodiversidad.

Lo anterior es el resultado directo de la generalización del capitalismo, de la apertura incondicional de los países a las multinacionales, la conversión en mercancía de los productos de origen natural, de la competencia desaforada entre los países por situarse ventajosamente en el mercado exportador, de la caída de precios de las materias primas procedentes del mundo periférico, de la reprimarización de las economías, sostuvo Carlos Montemayor Aldrete, investigador titular del Instituto de Física de la UNAM.

Durante el foro ‘Recursos naturales, capitalismo imperialista, energéticos y supervivencia de la humanidad’, que se realizó en el plantón de la avenida Aztecas 215 en el Pueblo de los Reyes Coyoacán -el cual se mantiene como parte de la lucha de la comunidad en contra de la inmobiliaria Quiero Casa que pretende secar un manantial subterráneo para construir un complejo habitacional de lujo- el especialista detalló que el capitalismo provoca una ironía global: los países pobres del sur, a pesar de estar privados de una parte equitativa de la riqueza mundial, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte.

“Esa dualidad no es resultado de cierta disposición divina o natural, sino que se convierte en uno de los objetivos del nuevo desorden mundial capitalista y debe considerarse en sentido estricto como una característica propia del imperialismo ecológico.

“Así, la explotación masiva del medio ambiente en el Tercer Mundo incluye la conversión de residuos letales en mercancías, y el comercio internacional con ellos. También involucra la imposición por parte del capital de trueques de deudas por medio ambiente, la construcción de inmensos incineradores y vertederos, y muchos otros proyectos aparentemente sin sentido”, precisó Aldrete.

Para el académico, todas esas acciones son mecanismos propios de la dominación imperialista, las cuales generan resistencias por parte de los explotados y oprimidos del orbe enfrentando los crímenes ambientales que están destruyendo a la tierra y ponen en peligro la supervivencia de la especie humana.

“Para que el asunto no quede en enunciación retórica, deben precisarse las principales características del imperialismo ecológico, a fin de entender las novedosas formas asumidas por el imperialismo contemporáneo.

“Por ejemplo: En la vida diaria, unos pocos consumen mercancías que se han originado a partir de la explotación intensiva de los ecosistemas de todo el mundo. Un ciudadano estadounidense requiere más o menos cinco hectáreas de un ecosistema productivo para mantener su consumo promedio de bienes y servicios, comparadas con menos de 0.5 hectáreas que se necesitan para sostener el consumo de un habitante de un país en desarrollo como México”, señaló el especialista en física.

Reforma energética es depredadora

Carlos Montemayor Aldrete, señaló a Revolución TRESPUNTOCERO -posterior a su ponencia- que las políticas públicas impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto han institucionalizado el deterioro ambiental al permitir que los ecosistemas y su riqueza natural sean usados como moneda de cambio para privilegiar el interés económico de unos cuantos frente al derecho a un medio ambiente sano para todos los mexicanos.

El especialista criticó que a consecuencia de las llamadas ‘reformas estructurales’ –principalmente la energética- la protección del medio ambiente queda solo en “buenas intenciones” que están lejos de convertirse en hechos concretos para lograr la sustentabilidad que tanto se presume en los discursos oficiales.

“Es importante que el pueblo mexicano y los pueblos del mundo se organicen en forma autogestiva con una organización interna en la lucha de la defensa de proyectos de vida, también es fundamental que la humanidad haga un alto y reflexione en forma colectiva la necesidad de ponerle un alto al capitalismo imperialista que lo único que ve es la bolsa y las acciones.

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“El gobierno de Enrique Peña Nieto con las reformas estructurales, en particular la energética, nos obligó a salvaguardar los derechos de las nuevas generaciones, a sus recursos nacionales. Es labor del pueblo que con la constitución en la mano, reimponer la vigencia y el rigor del orden constitucional porque en el fondo todas las reformas estructurales implementadas por el gobierno son anti constitucionales”, detalló Aldrete.

El académico recordó que en diciembre de 2013, la administración federal aprobó una Reforma Energética en la que privilegió la mayor explotación de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) que aumenta la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), principales causantes del calentamiento global que aceleran el cambio climático; en vez de impulsar la inversión en energías renovables que permitan frenar el aumento de estos gases.

“En el desempeño ambiental de Petróleos Mexicanos (Pemex) para 2013, se registró un incremento del 12.5% de (GEI) a la atmósfera debido al mayor uso de combustóleo para apoyar al suministro de gas a nivel nacional.

“Por si fuera poco en esta Reforma se mantiene la explotación de aguas profundas en el Golfo de México está considerada dentro de los 14 proyectos de energía sucia que están llevando al mundo a rebasar el umbral de GEI para mantener la temperatura del planeta debajo de los 2°C”. indicó Carlos Montemayor.

Finalmente el experto afirmó que con el escenario actual de crecimiento sin prevención de los efectos ambientales y sociales, México ha retomado el tema del impulso de la energía nuclear, pues ya analiza la posibilidad de ampliar la capacidad instalada con el fin de diversificar la matriz energética.

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