Ilustración: Pe Aguilar /@elesepe1
(06 de abril, 2015).- En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) la discrepancia interna está limitada y la crítica sólo se ejerce hacia el exterior, hacia los adversarios políticos. El PRI vive la etapa del ‘partido-muégano’, donde todas las partes, incluso las más distintas y discrepantes, se encuentran unidas por las mieles del poder, asegura la expresidenta nacional priista Dulce María Sauri Riancho.
“Se trata de la restauración del PRI autoritario. Enrique Peña Nieto y un pequeño grupo del Estado de México están dominando todos los espacios de poder”, sostiene el exembajador de México en Irlanda Agustín Basave, quien agrega “ni siquiera durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari había tal cerrazón y censura en los medios”.
La noche del 4 de marzo, cuando el PRI celebró su aniversario, se tomó protesta a los candidatos a diputados federales, a gobernadores, a alcaldes y diputados locales en 17 entidades, sin embargo entre ellos no se distinguió un rostro joven ni representativo de la sociedad. Esa noche la actriz Carmen Salinas, la única candidata externa, confesó a los reporteros: “No tengo ningún proyecto”.
Al parecer la selección de aspirantes no se apegó a la regla de cumplir las cuotas con los sectores obrero, campesino y popular; sino más bien se notaron las alianzas con los grupos de poder, principalmente los del Estado de México.
El 4 de marzo, en las primeras filas del auditorio Plutarco Elías Calles resaltaron algunas figuras, que han estado relacionados con escándalos de corrupción e impunidad, como el dirigente de los trabajadores del Metro, Fernando Espino, acusado varias veces de desvío de recursos públicos; Guillermina de la Torre Malváez, madre del expresidente del PRI en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien aun cuando se le acusó de armar una red de prostitución en el instituto político, mantuvo el control de al menos 10 candidaturas a diputados y delegados en la Ciudad de México, entre ellas la de Alejandra Barrios, líder de los ambulantes.
Los candidatos que mantienen lazos consanguíneos también se identificaron, con las candidaturas de Mariana Moguel Robles, hija de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, así como la de Sylvana Beltrones Sánchez, hija del coordinador priista en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones.
También hubieron integrantes de las fuerzas armadas, el almirante Carlos Federico Quinto Guillén, exsubsecretario de Marina, y el general Virgilio Daniel Méndez Bazán, exsubsecretario de Defensa.
Agustín Basave fue priista hasta 2002. Antes de dejar el PRI creó tres corrientes para exigir la democratización del partido. Ni una prosperó. Hoy es uno de los invitados del PRD para ser candidato externo en las elecciones del próximo 7 de junio.
Basave sostiene que Peña Nieto es quien controla desde Los Pinos. “Estamos regresando a esos tiempos en los que el presidente decidía todo”, y advierte que esto representa la restauración del autoritarismo.
Y explica “con el gobierno de Peña Nieto, se repiten las etapas de la historia del PRI. Hace tiempo escribí que Peña Nieto iba a recrear en su sexenio la historia del PRI. Cuando fue el PNR, se formó como una confederación de cacicazgos regionales; ahora son los gobernadores, que son como señores feudales sin contrapesos. Luego como PRM, que es la consolidación del presidencialismo discrecional. Finalmente daría paso al PRI, donde se da la connivencia entre empresarios y políticos en la corrupción; se trata de la gestación de una clase político-empresarial en la corrupción.”
“El PRI está siendo otra vez la correa de transmisión para restaurar el autoritarismo, ante una sociedad dispersa, con el establecimiento de la mayoría priista en la Cámara de Diputados y una Suprema Corte de Justicia a modo, con magistrados como el recientemente nombrado Eduardo Medina Mora. Hay un retroceso democrático en el país con esta restauración del autoritarismo de manera vertical, con los gobernadores y alcaldes, y horizontal con el embate a la Corte para subordinarla, así como a los órganos autónomos, como el INE, y a los medios, con el intento de control y el regreso de la censura”, enfatiza.
“La vieja disciplina férrea está de regreso y todos se cuidan de hablar. En mi época hablábamos y declarábamos duramente en la prensa y no pasaba nada. Hoy ningún priista crítico se atreve a decir qué está mal el PRI, ninguno critica el autoritarismo, la corrupción. No han ninguna crítica, por eso digo que está de regreso el viejo régimen con una férula de control tremenda”, agrega Basave.
Dulce María Sauri, expresidenta nacional del PRI, refiere también que las últimas encuestas muestran que ese partido ha bajado en los porcentajes de voto por el impacto del caso Ayotzinapa y los escándalos inmobiliarios que han afectado la credibilidad y confianza en el gobierno.
Pero señala que aún con carga negativa sobre la imagen de Peña Nieto, hay un porcentaje de electores dispuestos a votar por el PRI y su aliado, el Verde Ecologista.
Agregando que Peña Nieto es un activo para el PRI en las próximas elecciones, en cuanto a imagen, para los priistas y sus simpatizantes. Son embargo, para los ciudadanos sin partido puede ser recordatorio de arrepentimiento por haberle dado su voto en 2012 o refrendo de la idea de no votar por el PRI ante los problemas de confianza y legitimidad que se han manifestado en su gobierno.


