(16 de marzo, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- En los comicios de 2017 en el Estado de México se perpetraron las mayores transas imaginables. “Fue un fraude sistémico más allá de nuestra idea de elección de Estado. Y esta compleja operación es un adelanto de lo que todo el país padecerá en 2018”, una explicación que es respaldada por seis exconsejeros electorales, una consejera en funciones y un extitular de la FEPADE. Quienes documentan -por primera vez en la historia, a ese nivel- la montaña de irregularidades que se vivieron en el proceso electoral mexiquense. Y explican por qué el fenómeno puede repetirse el próximo 1° de julio, ahora a escala presidencial.
Sobre el tema, el Doctor Bernardo Barranco, coordinador del libro El infierno electoral (Grijalvo, 2018), afirma a Revolución TRESPUNTOCERO que, no es una simple hipótesis. “Las trapacerías electorales siempre han existido no es nada nuevo, incluso antes las urnas eran una retórica totalmente innecesaria. Las elecciones no se ganaban por medio del voto sino con la voluntad del presidente, el famoso dedazo; el presidente era quien decidía al sucesor los demás eran metáforas”.
Sin embargo, señala que esto cambió y efectivamente la guerra sucia ha tenido diferentes etapas. Antes, la compra del voto, la coacción, la operación, el chantaje se concentraban en la jornada electoral.
Hoy esto ya no es así. Y el asunto es mucho más complejo y sofisticado, en la medida que los partidos son más competitivos, los recursos mucho más parejos, el tema del fraude y las irregularidades electorales se juegan en otro campo y en ese campo es donde entramos al infierno electoral principalmente en el Estado de México, indica Barranco.
“El infierno de las grandes tradiciones religiosas es un lugar, un espacio de castigo un espacio de reclusión de los espíritus, de las almas, de los seres más retorcidos que merecen ese castigo. Donde reina el caos y la oscuridad. Yo creo que en términos electorales existe este escenario en el Estado de México y existe porque todas las trapacerías, fraudes e irregularidades son posibles en la medida en que es un mismo grupo que se ha mantenido más de 90 años y no ha permitido ni ha tolerado la alternancia.
Porque en los momentos clave en donde pudo haber alternancia, descontento, caída de su nivel de aceptación usó las trapacerías de diferente manera para poder subsistir al poder en el Estado de México. No estamos hablando de una camarilla política, no estamos hablando de un club, estamos hablando también de negocios jugosos importantes”, puntualiza.
Señala Barranco que, el grupo Atlacomulco es una sociedad de negocios y de política o dicho de otra manera políticos que hacen negocios y por lo mismo no se trata solamente de ganar o perder, porque existe una continuidad.
El Estado de México representa un catálogo siniestro de trampas electorales que han permitido que se haya formado este grupo en el poder por 90 años y diferentes generaciones lo han compartido, afirma. Para el Doctor, es una especie de monarquía política, “vemos el caso de Del mazo si estuviéramos en una monarquía sería Alfredo Tercero porque su abuelo fue gobernador, su padre fue gobernador y ahora él es gobernador. Esas cosas solamente pueden pasar en un estado tan complejo como el Estado de México”.

Para el autor, el PRI no está acabado. “Yo pienso lo contrario, en la elección del Estado de México remo contra la corriente, la gestión anterior tenía un 60% de desaprobación y los datos macro apuntaban a esa tendencia; en 2016 el PRI perdió muchas gubernaturas Yy cae de manera dramática. Por lo tanto el Estado de México era la clave porque si lo perdía tenía ya muy pocas probabilidades de tener presencia competitiva en las elecciones del 2018. Por eso el libro sostiene que las elecciones de este año empezaban en el Estado de México en el 2017 si perdía se acababa todo”.
En ese sentido no podemos dar al PRI por muerto, reitera, aunque haya un 80% de los ciudadanos, según encuestas, que rechazan al PRI sobretodo por el estigma de la corrupción. El PRI puede tener una capacidad de recuperación con base en lo que ya hemos visto, tratando de minar a los candidatos con guerra sucia, sí ha utilizado a la PGR de manera facciosa para golpear mediaticamente un candidato como es el caso de Anaya, comenta.
“El propio Eduardo Sánchez, vocero de Presidencia anunció que los programas sociales no se van a detener por la pobreza. Les entra una especie de furor por los pobres y vulnerables diciendo que no pueden ser desatendidos. Que los recursos están perfectamente blindados electoralmente, eso nadie lo puede creer.
Lo mismo pasó en el Estado de México, de los 101 programas sociales el Congreso determinó con este furor por los pobres que 65 iban a continuar. Entonces se fueron encima de estos programas sociales y los utilizaron como un factor de compra, presión y coacción del voto”.
Barranco comenta, “no lo digo con ganas de fastidiar al PRI, los datos ahí están. El voto masivo fue en las zonas más pobres, el promedio de votación del Estado de México está abajo del 50%, en estos lugares hubo un nivel de participación récord casi en algunos del 70%. Uruguay estaría con envidia de ver los niveles de participación y es un país muy civilista.
Estamos frente a un fenómeno que no solamente es una afrenta política o normativa porque no solamente no se vale hacer eso, si no que también se trata de la ética, hay una explotación de la dignidad del pobre, explotación de los sectores vulnerables. El sistema le conviene que existan pobres y miserables, por un lado mucha atención y por otro es la carne de cañón”.
En el libro se documenta que de los 100 mil beneficiados de programas sociales 10% se utilizaron como representantes de casilla en todo el estado. “Otro dato que realmente es estrujante es que hay una feminización del delito electoral, de las 250 quejas que reportó la Fepade 70% eran relacionadas con las mujeres y 100% de estas mujeres eran beneficiadas de los programas sociales, lo que significa que ya no es el mapache, el tipo rudo, el delincuente del crimen organizado que está ahí en las casillas, es el ama de casa. La señora que para sobrevivir tiene que entrarle con el riesgo de que la metan a la cárcel. Realmente es terrible el uso del poder”.
Por esto no podemos dar por muerto al PRI, afirma Barranco. Explica que tiene una gran capacidad y el libro es una llamada de atención. No es un libro antipriísta es un libro sobre los abusos de la clase política, es un estilo de hacer política que nos ha llevado a entrar en un vicio que no se leve salida, añade.
“Es un llamado a darle un nuevo significado a una expresión política que se ha utilizado desde hace mucho tiempo atrás que es ‘la elección de Estado’. Al repetirlo tantas veces se ha viciado, y ha perdido su contenido original. Una elección de Estado debe entenderse como los dardos cargados que el gobierno hace hacia su candidato oficialista, el apoyo económico.
Aunque en la elección del Estado de México esa definición se queda corta, y ahora en un lenguaje remasterizado, es la conversión del aparato de gobierno en una poderosa máquina electoral, es la conversión del estructura gubernamental en un aparato electoral, es el gobierno que se convierte en un cuartel de campaña, en donde los secretarios tienen territorios, se dividen temáticas, donde se utiliza todo el aparato de las secretarías que va desde informática, vehículos, dinero, tiempo, personal esas son las características actuales de una elección de Estado”, puntualiza el autor.
Asegura que, felizmente México no es el Estado de México, y existe una mayor pluralidad pero el grupo que hizo la elección de Estado moderno en Estado de México es el mismo que está haciendo la elección federal del 2018, entonces muchas de estas mañas e irregularidades ya las estamos viendo como ejemplo la PGR, añade.
El libro está escrito por gente de adentro conocemos las entrañas del proceso, las padecimos las denunciamos y nos acallaron, nos ignoraron, fuimos relegados, quisieron comprarnos, en algunos casos usaron el chantaje en otros ofrecieron dinero, amenazaron o ejecutaron una amenaza, explica.
Si existe el infierno electoral en el Estado de México, afirma. “Pero aquí lo importante es que hay dos elecciones: una la que está en los medios, que se habla que un grupo político fue a la ONU para denunciar a un candidato, que las encuestas señalan que un candidato bajó medio punto, que ya dijeron que uno es un miedoso que no quiere debatir, que Donald Trump dice que no todos son buenos y que hay uno que no lo es tanto, de toda esa parafernalia se nutren las casas de campaña.
Y la otra elección es el infierno electoral, es el proceso electoral que se da abajo, en los distritos, en los tejidos sociales donde se están gestando las operaciones, donde ya se están alquilando bodegas, donde ya hay despensas y materiales, donde están armando equipos. Pero esa última elección es la que los medios, los analistas los coordinadores no ven o no quieren ver”.
Asegura que por ello se dice que existe un infierno electoral, lo otro es importante pero no es toda la elección, señala. “Son elecciones sistémicas, que tienen acuerdos de cúpulas, donde estamos viendo mucho dinero, estamos viendo la estafa maestra, los dineros empresas internacionales, la triangulación de recursos, el papel de los tribunales electorales, el papel de muchos medios de comunicación y sobretodo el papel de las autoridades locales, policías de tal manera que el voto en su conjunto es sistémico y complejo porque son elecciones muy cerradas, donde cualquier irregularidad puede ser determinante incluso los candidatos independientes pueden atomizar cierta parte del voto o darse acuerdos subterráneos entre algunos partidos”.
En este proceso electoral tan complejo los pequeños detalles cuentan, donde hay tantos actores poderosos, donde hay alianzas, se requiere una maquinaria extraordinaria para poder estar en todos lados, indica Barranco. “Lo más importante es que el candidato que gane, gane con un margen amplio que sea irreprochable. No como lo ganó Felipe Calderón quien cargó con el estigma.
Es muy difícil blindar proceso electoral. Si nos descuidamos nos va alcanzar el infierno. Podríamos decir que Lorenzo reina el INE pero no lo gobierna, quien lo hace es Marco Antonio Baños y él es un hombre siniestro que es un discípulo de Manlio Fabio Beltrones, un operador del PRI. Es ahí donde uno siente las inclinaciones muy cargadas hacia un partido”.
Es por eso que cuando a Barranco le dicen que el PRI está muerto, él responde que tiene muchos recursos todavía. Y explica que el INE está pasando por un fariseismo electoral. De aquellos doctores de la ley donde había hipocresía y una doble moral, lo mismo pasa con la clase política y sobre todo en el sector electoral. En ese mundo de leyes, de normas, de artículos el infierno que está abajo pasa desapercibido y lo decimos con conocimiento de causa, afirma.
En este momento se están gestando las operaciones políticas y donde Meade puede remontar de manera importante, más si bajan a Anaya. En este momento la estrategia se concentra en Anaya porque después podrían venir negociaciones tanto con el PRD como con el PAN, estamos en una geometría compleja y eso que no han comenzado las campañas, reflexiona.
“Insisto no hay que estar solamente atentos en ese humus que existe a nivel de las grandes declaraciones, las encuestas, porque se está entrando en el juego de las casas de guerra de los candidatos. Y algunos medios venden y se regocijan al situarse en el nivel de los golpeteos y se deja de lado de la verdadera opresión electoral.
Cabe señalar que la guerra sucia no solamente es golpear a tu enemigo, también significa atemorizar a los electores e inhibir la participación electoral. En el libro, el profesor Norberto López demuestra como la guerra sucia inhibió los votos en el Estado de México. Que se aplica en los municipios donde hay mayor oposición. Si no cuidamos el proceso electora, el INE no nos alcanza”, afirma Barranco.

