Redacción / @Revolucion3_0
(25 de julio, 2013).- La Cámara de Representantes de los Estados Unidos avaló continuar con los programas de espionaje, que incluyen la recolección de millones de registros telefónicos, de los habitantes de su país “como parte de la lucha contra el terrorismo”.
La votación de la enmienda, impugnada por el republicano Justin Amash, obtuvo 217 votos a favor y 205 en contra; por su parte, la Cámara Baja votó rechazar una medida que pondría fin al programa PRISM que dio a conocer Edward Snowden, ex técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) refugiado en Rusia.
Justin Amash, republicano por el estado de Michigan, declaró: “Mi enmienda bloquea la financiación de la recolección de datos personales por parte de la NSA, si esos datos no pertenecen a una persona sujeta a una investigación… El pueblo estadounidense está abrumadoramente a favor de contener la vigilancia de la NSA”.
Según diarios estadounidenses, la Casa Blanca, diferentes expertos en seguridad nacional del Congreso y la conducción republicana habían cabildeado en contra el proyecto de Amash, que recibió el respaldo de la derecha conservadora y de algunos demócratas.
Con los resultados de la votación de este miércoles, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó no retirar los recursos económicos al programa realizado por la NSA, con el cual “detuvieron 50 posibles ataques terroristas”.
La agencia de inteligencia y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) tienen acceso a millones de registros telefónicos amparados en la Ley Patriota, aprobada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, indicó que el gobierno del presidente Barack Obama se mantuvo siempre en contra de la enmienda impulsada por Amash porque “busca desmantelar rápidamente una de las herramientas de la lucha contra el terrorismo” con que cuenta su gobierno.
De esta manera, el gobierno de los Estados Unidos continuará con el espionaje sobre sus habitantes, aunque no se informó qué sucederá con los registros telefónicos obtenidos en otros países de América Latina y la Unión Europea.
Además, una encuesta realizada detalló que el 83 por ciento de los habitantes del Estados Unidos desaprobaron el trabajo del Congreso y Senado de su país, mientras que la aprobación de Barack Obama bajó tres puntos, con lo que llegó a 45 por ciento.


