“El peso resentirá este año una depreciación mayor a la prevista, como consecuencia de la reducción de impuestos a las empresas a Estados Unidos, el efecto en la entrada de divisas al país por la caída en la producción de petróleo y la incertidumbre asociada a la elección presidencial de este año”, anticipó Santander México.
Esto luego que la institución revisara su previsión de tipo de cambio para este año, que ahora ubicó en 18.20 pesos por dólar, 70 centavos más que su pronóstico previo, que era de 17.50 pesos por unidad de la divisa estadunidense.
“El tipo de cambio del peso frente al dólar resentirá una mayor presión en la primera mitad del año y tendrá un comportamiento más estable en el segundo semestre”, consideró Santander.
En el primer semestre, los factores que contribuirán a la presión en el tipo de cambio, explicó, “están relacionados con una mayor percepción de riesgos relativos a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del que forman parte México, Estados Unidos y Canadá, debido a propuestas controversiales del gobierno estadunidense. A este proceso se sumará la volatilidad financiera asociada con las elecciones del primero de julio próximo, que incluyen la renovación de la Presidencia.
Un tercer factor que afectará la cotización del peso tiene que ver con alzas a las tasas de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, por el impacto de la reforma fiscal de ese país en el déficit presupuestal de aquella nación, añadió.
De acuerdo con Santander, “otra causa de la mayor depreciación del peso en el primer semestre será el alza esperada en las tasas de interés por la Reserva Federal, que puede ser de hasta tres cuartos de punto porcentual a lo largo del año”.
El tipo de cambio del peso, agregó, “también será presionado por la ‘elevada incertidumbre’ sobre la evolución de la producción petrolera en México, que en 2017 ha registrado uno de sus peores desempeños en el periodo reciente, con una caída anual de 10 por ciento”, informó La Jornada.
“Durante la primera mitad de 2018 podrían registrarse variables que llevarían el peso a su nivel más débil en torno a 21 o 22 unidades por dólar hacia abril y mayo. Ello resultaría en presiones adicionales sobre la inflación: energéticos, mercancías, aunado a la volatilidad en los precios de algunos productos agrícolas”, señaló.
En ese sentido, comentó que “la inflación al cierre del año se situará en torno a 4.2 por ciento, ligeramente mayor a 4.1 previsto hasta ahora, debido a que en la segunda mitad del año prevé una apreciación del peso”.


