Por: Zazil Carreras
@ZazCarreras3_0
Durante las últimas semanas, Corea del Norte ha tomado un rol principal en la vida política internacional y, a fin de superar las barreras de protección que este país ha construido, la BBC falsificó credenciales de identificación para tres de sus periodistas investigadores, quienes de esta manera se infiltraron en un grupo de estudiantes de la prestigiosa Escuela de Economía de Londres (LSE) que viajaron a dicho país, reveló el diario “The Commentator”.
A partir de un correo electrónico enviado por uno de los directivos del centro educativo, se supo que “En ningún momento antes del viaje se aclaró a los estudiantes que un equipo de tres funcionarios de la BBC había planeado usar el viaje como tapadera para un documental que se mostrará en el programa Panorama.”
En el correo se afirma que el periodista John Sweeney logró entrar en el país norcoreano presentándose ante las autoridades norcoreanas del servicio de inmigración como “un estudiante de doctorado en Historia del LSE”.
Además el documento informa que Sweeney entregó datos verídicos tales como nombres y números de oficina a las autoridades, los cuales incluían, por supuesto, la dirección de dichos lugares, datos que la escuela maneja de manera reservada.
La BBC, por su parte, afirma que los estudiantes fueron informados que un periodista se encontraba entre el grupo y fueron advertidos sobre los riesgos.
Sin embargo, el correo electrónico dice que la BBC había admitido que el grupo “fue engañado deliberadamente” sobre la participación de la BBC en la visita. La versión utilizada fue la de que “un periodista se uniría a la visita”.
Incluso afirman que la BBC no informó a los estudiantes en caso de que fuesen detenidos e interrogados por las autoridades, lo cual fue considerado como altamente irresponsable por parte de la LSE, ya que consideraron que cualquier asesor de riesgos y cualquier padre que supiera los peligros de la tarea, no hubiera consentido en exponer a los estudiantes a una posible detención, interrogación e incluso prisión, de acuerdo con las leyes norcoreanas.
El director sostiene, además, que la BBC ha explicado ese comportamiento reservado como un paso necesario para proteger “a todo el grupo, en caso de que fuesen descubiertos e interrogados por las autoridades de Corea del Norte”.
En consecuencia, la LSE ha pedido a la BBC que retire el episodio y emita una disculpa por “las acciones de personal de la BBC en el uso de la Escuela y su buena reputación como medio de engaño”, petición que la cadena informativa ha rechazado.
¿Hasta qué punto la se pone en juego la ética de un medio que está dispuesto a poner en riesgo la seguridad de estudiantes universitarios, a cambio de información relevante para un documental?
La pregunta está en el aire.


