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Eufrosina Cruz, la indígena que llegó a diputada (VIDEO)

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Por: Estela Garrido

Twitter: @StelaGarrido3_0

 

“Soy mujer y profesionista y en Quiegolani, Oaxaca,más que privilegio, es delito y es casi un pecado”.

Eufrosina Cruz, activista indígena y diputada federal.

 

Ataviada con rebozo, corriendo de un lugar a otro entre citas, entrevistas, conferencias y pláticas para sus comunidades, Eufrosina Cruz Mendoza intenta cambiar ‘los usos y costumbres’ que rigen en las comunidades indígenas de Oaxaca.

Darle voz a las mujeres que han permanecido en silencio durante mucho tiempo no ha sido tarea fácil. Cruz llegó al curul federal luego de pelear su candidatura a la presidencia municipal, ante la prohibición de las autoridades locales por ser mujer.

“Por eso, inicié una lucha para denunciar este caso ante los medios de comunicación. Hoy mi causa es diferente. Pido el derecho de las mujeres indígenas a ejercer el voto activo y pasivo en todas las comunidades de México”, aseveró Eufrosina en 2008.

El camino, lejos de una autopista directa al éxito, ha estado truncado por amenazas de muerte, tocar puertas y chocar con pared en numerosas ocasiones. El camino a la cima esta una mujer indígena zapoteca no empezó con triunfos ni aplausos, comenzó con levantar la voz y revelarse.

La Revolución de los Alcatraces, documental de Luciana Kaplan, retrata los devenires de esta mujer que no aceptó su destino como indígena y rechazó la premisa que resuena a voces en las comunidades: ‘las mujeres valen menos que una piedra’.

Indígena light

Eufrosina Cruz es una mujer inconfundible. Enérgica y de carácter, de palabras sinceras, y con un sentido del humor que la hace auto denominarse ‘indígena light’. Por el contrario, Cruz carga con el peso completo de su etnia cada vez que levanta la voz para exigir los derechos de sus comunidades.

“Yo creo que hay personajes que toman la decisión desde muy pequeños de ser diferentes. Eufrosina es uno de estos personajes: todo lo que ha hecho se construye desde ese lugar”, explica Luciana Kaplan, documentalista del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).

El retrato que pinta Kaplan en su cinta acerca de Eufrosina es redondo. Plasma la esencia de una luchadora y las dudas que la asaltan; su reacción ante los ataques de su comunidad y el rechazo de su familia marginada. ¿Cómo elegir el camino correcto?,¿cómo llegar al objetivo planteado sin ser absorbida por el sistema? La historia se complica.

Entre ‘abusos’ y costumbres

En Oaxaca hay más de 15 grupos étnicos, entre los que se encuentran zapotecos, chontales, mixtecos y triquis, y se hablan 16 lenguas indígenas. De los 570 municipios existentes, 418 se rigen por el sistema de usos y costumbres, el cual se remonta a cientos de años.

Bajo estos estatutos se elige al presidente municipal de cada población, el cual no proviene de un partido político, sino de la comunidad misma. Tanto policías como la máxima autoridad son elegidos por tiempo indefinido por la asamblea popular, la cual está compuesta por los hombres líderes de la comunidad.

Katya Salazar, antropóloga directora de programas de la Fundación para el Debido Proceso Legal con sede en Washington, afirmó para el diario El País que el caso de Oaxaca es excepcional a nivel internacional.

“Es el único lugar del mundo en que la ley reconoce la elección por usos y costumbres. El código electoral de Oaxaca no prohíbe la participación de las mujeres, son las propias reglas de algunas comunidades las que lo prohíben”, aseguró

Cruz decidió lanzarse como presidenta municipal a pesar de la prohibición a su candidatura. La consecuencia era lógica: sus papeletas terminaron en el basura, así como su postulación. Cruz decidió luchar desde otra trinchera.

“No respeto al alcalde, porque sería darle la razón a los abusos y costumbres. Le dije al gobernador que vigilaré la actuación de las nuevas autoridades y estaré atenta a que no se violen los derechos de mi gente”, aseguró.

De Huipil en San Lázaro

Kaplan destaca el camino que recorrió Eufrosina y los virajes que dio para continuar con su lucha.

“Ella no quería entrar a la política, pero se topó con una pared y se dio cuenta de que  si quería cambiar las cosas -no a un nivel pequeño, sino a uno grande- iba a tener que tomar el toro por los cuernos y entrar de lleno”, comenta Kaplan.

En 2009 comenzó la filmación del documental que vería a Cruz incursionar en la vida política mexicana. El Partido Acción Nacional (PAN) le ofreció un lugar en el Congreso Federal. Luego del proceso, Eufrosina se convirtió en la representante de su estado ante la Asamblea de Diputados.

“No es una historia de éxito, no es una historia de una indígena que acabó en el poder. Por el contrario, en este país es muy difícil para las mujeres,  para los indígenas y para cualquier persona que quiere cambiar las cosas. Porque la política es un mundo muy cochino y muy complicado. Y ella -la verdad- ha sufrido”, explica Kaplan mientras recuerda el peregrinar del documental.

El paso de Cruz por el Congreso no ha sido de ninguna manera fácil. Por el contrario, la diputada federal ha tenido que sortear la discriminación, los embates mediáticos, el rechazo de sus  paisanos y la falta de experiencia política en los cabildeos.

“Desde la sociedad es más fácil cuestionar, pero los cambios son más lentos. Cuando estás dentro del sistema te vuelves parte de él y aguantas críticas. Muchas veces no estás de acuerdo con lo que se vota, te frustras, pero si no estuviera ahí se haría menos por los derechos de los sectores vulnerables”, subraya Eufrosina.

La Revolución de los Alcatraces

“Eufrosina es esta mujer que está tratando de hacer cambios y tiene un montón de dudas como cualquiera de nosotros. Es una mujer de 32 años que está tratando de cambiar las cosas, que está en la vorágine del momento, la cual se la va tragando y en el inter está tratando de entender quién es ella y qué es lo que quiere hacer”, explica Kaplan.

Mientras Cruz Mendoza negocia beneficios para sus comunidades en el Congreso de la Unión entre diputados y políticos, las autoridades oaxaqueñas se empiezan a dar cuenta de que algo se mueve en las comunidades indígenas.

Las mujeres ahora se juntan en casas y hablan de qué les preocupa y qué les interesa. Impensable hace 10 años. Hay quien habla de larevolución de los alcatraces, símbolo de las mujeres indígenas de Quiegolan, Oaxaca, la cuna de Eufrosina Cruz.

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