La senadora por Morena y exalcaldesa de Tecámac, Mariela Gutiérrez Escalante, rompió el silencio ante las críticas de organizaciones animalistas y reconoció que, durante sus seis años al frente del municipio, 10 mil perros en situación de calle fueron sometidos a eutanasia.
En conferencia de prensa, la legisladora aseguró que estas acciones no fueron decisiones arbitrarias, sino que se ejecutaron bajo el principio de “bien morir” y en estricto apego a la Norma Oficial Mexicana NOM-033-SAG/ZOO-2014, que regula el sacrificio humanitario de animales.
“Algunos ya estaban desahuciados”, indicó.
El caso se remonta a octubre de 2025, cuando se dio a conocer un video en el que Gutiérrez discute con inspectores de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM) y una defensora de los derechos animales.
En dicha grabación la funcionaria defendió la política de sacrificio de su gobierno municipal, ya que era “necesaria contra perros ferales, ataques y problemas de salud“.

Actualmente, el crecimiento desmedido e incontrolado de animales en situación de calle, como perros y gatos es un problema de salud pública en México, reconocido de esta manera por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
¿Qué dice la NOM33 sobre eutanasia animal?
La aplicación de la eutanasia es una práctica relativamente común en México que ha sido criticada por defensores de los derechos animales, especialmente debido al uso indiscriminado que se le da en algunas administraciones.
Esta práctica está regida por la Norma Oficial Mexicana; dicho documento establece directrices estrictas para los casos en que la vida de un animal debe finalizar, priorizando siempre el bienestar y la ausencia de dolor.
Los tres pilares legales que justifican y regulan estos procedimientos son la Matanza de Emergencia; Matanza de Control y Matanza Zoosanitaria.
En el primer caso, la normativa señala que cuando un animal, ya sea doméstico o silvestre, padece un sufrimiento intenso derivado de accidentes, desastres naturales o maltrato extremo, y no existe posibilidad de atención médica que alivie su dolor, la matanza de emergencia es obligatoria.

En estos casos, la ley exige el uso de métodos químicos (sedantes y fármacos específicos) como primera opción. Solo si estos no están disponibles se recurre a métodos físicos.
Matanza de control y zoosanitaria
En el caso de la matanza de control, se abordan situaciones donde la fauna representa un riesgo o requiere manejo poblacional.
La norma prohibe el uso de sustancias tóxicas o venenos debido a la crueldad y el dolor prolongado que provocan. Solo personal con formación técnica puede realizar estos procedimientos para asegurar que el animal no experimente ansiedad o dolor innecesario.
El uso de armas de fuego está sumamente restringido; solo se permite ante un riesgo inminente para la vida humana o con autorización expresa de las autoridades federales, siempre bajo la supervisión de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).
Finalmente, la Matanza Zoosanitaria es el esquema con el que Estado interviene para prevenir o erradicar enfermedades que puedan poner en riesgo la salud pública o la economía (como plagas exóticas o enfermedades reemergentes).

Para cumplir con este criterio, se deben determinar las técnicas de despoblación basándose en evidencia científica, buscando siempre el equilibrio entre el control epidemiológico y la reducción del estrés y el dolor animal.
En casos que afecten a la fauna silvestre, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) debe coordinar las acciones para asegurar que se sigan los estándares internacionales de bienestar animal.
”Es importante entender que, si bien se establece en las normas jurídicas el proceder de la autoridad para llevar a cabo el asesinato o la eutanasia, solo puede hacerlo cuando ocurran los supuestos previstos en las mismas leyes” señalan especialistas de la UNAM.
EDOMEX encabeza la lista de animales en situación de calle
Gutiérrez Escalante enfatizó que la problemática del abandono animal en el Estado de México ha escalado a una crisis de sanidad pública que no puede simplificarse.
De acuerdo a censos, esta es la entidad que lidera en sobrepoblación de animales de compañía en situación de calle. Se estima que por cada 3 habitantes hay 1 perro y en total hay un aproximado de 6 millones de perros y gatos que habitan en la calle.
Esta problemas tiene múltiples causas, entre las que destacan el abandono, la falta de políticas públicas eficaces para el control de la natalidad animal y la falta de conciencia sobre la adopción responsable.
En su informe, la senadora detalló que 7,300 perros fueron entregados voluntariamente por sus dueños al Centro de Bienestar Animal.

Además, indicó que muchos ejemplares provenían de municipios vecinos, entregados por ser considerados peligrosos o por padecer sufrimientos extremos.
Finalmente documentaron casos de agresiones severas, incluyendo ataques mortales por razas como pitbull, lo que obligó a la intervención administrativa.
El caso de Tecámac pone bajo la lupa una deficiencia sistémica: la falta de programas eficaces que ataquen el problema desde su origen.
Expertos y críticos señalan que, ante la ausencia de políticas de prevención reales, las autoridades municipales han convertido a los Centros de Control Animal en simples depósitos de paso donde la única solución viable termina siendo el sacrificio, perpetuando un ciclo de abandono que no se erradica, sino que se administra mediante la eutanasia.


