(23 de julio, 2014).- La facilidad del procedimiento con que un ciudadano promedio en México puede conseguir pornografía infantil es internet, es aberrante. Bastan aproximadamente seis horas con un equipo regular para hacerse de contenidos pedófilos totalmente gratuitos
De acuerdo a una investigación periodística, acceder a un club virtual de pornografía infantil con videos de niñas y niños reales, de México y otras partes del mundo, donde la moneda de cambio son más videos del mismo tipo, es sumamente sencillo.
Para conseguir 40 minutos y 27 segundos repartidos en seis archivos, sólo fue necesario rastrear foros públicos en la red de pornografía de menores. El ingreso se simplifica aún más con las claves que usuarios ofrecen sin reparos; acto seguido se descarga un programa de intercambio de archivos que conecta a un servidor y bajar los contenidos.
En los foros, los videos están clasificados de acuerdo a su tipo. De esta forma, en las opciones aparecen incesto, violaciones, estupro y abuso sexual, que tiene como protagonistas a infantes mexicanos.
Dentro de los videos conseguidos, en dos aparecen niñas de Europa ataviadas como estrellas porno en pleno acto sexual. Otro más, es una violación real de una niña rubia de aproximadamente siete años.
Los otros cuatro presentan a infantes de México; uno con una niña y un niño manteniendo relaciones sexuales; una niña sometida como esclava con un adulto; mientras que los otros dos son de adolescentes grabadas contra su voluntad, una de ellas practicando sexo oral a un tipo de aproximadamente 50 años de edad.
La evolución de este vil mercado, ha llevado a que los contenidos se esparzan por toda la red, y contrario a años anteriores, estos se han vuelto gratuitos, sin contar la impunidad con que se obtienen. De un año a la fecha, únicamente se han ejecutado 33 sentencias contra delitos que involucran pornografía infantil.
Al respecto, el director de Mattica, un laboratorio forense dedicado a la investigación de delitos cibernéticos Andrés Velázquez, en estos momentos, el negocio de la pornografía infantil “ha dado paso al intercambio de archivos. No necesitan comprar nada para agrandar las colecciones personales de los pedófilos. Simplemente se conectan a internet”.
Con información de El Universal


