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Feminicidio en el Congo: instrumento de guerra

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Estela Garrido / @StelaGarrido3_0

 

 

(29 de mayo, 2013).- En la región de Kivu en la República del Congo (RDC), se han reportado más de 50 mil agresiones sexuales a la mujeres por parte de los rebeldes de Ruanda.

Caddy Adzuba, periodista de la región, se ha dedicado -desde que comenzó el conflicto congoleño en 1996- a denunciar y publicar acerca de los abusos que se viven a diario en el país africano. Sobretodo aquellos que atañen al género femenino.

“Lo que está pasando en RDC es un feminicidio”, asegura contundente. Derivado del conflicto armado entre Ruanda y el Congo, la desestabilidad social y económica ha originado atroces violaciones. Incluso, Adzuba señala que la práctica de atacar mujeres tiene relación directa con el impacto económico del país.

“Es ella la que trabaja la agricultura y el comercio. Para destruir el equilibrio, hay que destruirlas a ellas y a sus familias. Cuando se ataca a una mujer, se desestabiliza a todo su entorno. Y lo hacen con una violencia sexual cargada de brutalidad. No consiste solo en que las violen para satisfacer sus deseos sexuales”, explicó.

De acuerdo con instituciones internacionales que brindan apoyo de salubridad en el país, como la American Journal of Public Health, el número de violaciones y ultrajes alcanza cifras escalofriantes: 400 mil al año.

Caddy Adzuba, quien ha sido amenazada en numerosas ocasiones -la primera en 2009-, denuncia que las violaciones se realizan de manera sistemática como arma de guerra y que llevan practicándose desde hace años ante el silencio de organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación y gobiernos.

“La violencia sexual se convierte en un arma de guerra cuando se utiliza de forma sistemática. Cuando los rebeldes planean saquear una aldea, utilizan como estrategia la violación de todas las mujeres y niñas con el objetivo de romper la comunidad a través de la destrucción del cuerpo de las mujeres. Así logran separar a sus miembros para que sean débiles y no puedan defenderse de la situación en la que se encuentran”, señaló.

Además, según la periodista congoleña, una vez que las mujeres del país africano empezaron a levantar el campo y la agricultura, luego de años de saqueos y abandono, los grupos armados comenzaron con los ataques para controlar la economía local.

Silencio

Para Adzuba, “en esta guerra los actores no son africanos, son multinacionales que tienen detrás a sus estados. Todo el mundo quiere tener su parte de riquezas ilegalmente. Detrás de este conflicto están los Estados Unidos, Francia, Bélgica, Inglaterra etc. Después de años de intentar llegar a la paz entre los países de los grandes lagos, no ha servido para nada. Sabemos muy bien que no podremos solucionar este conflicto si Occidente no se involucra”, denunció.

Un ejemplo de ello son las materias primas que se exportan, como el coltán para la fabricación de teléfonos celulares o computadoras. La lista es extensa y el conflicto, la ingobernabilidad y la necesidad contribuyen al negocio entre rebeldes y empresarios extranjeros.

“Los congoleños nos preguntamos cómo es posible que entre los refugiados pasaran también aquellos que habían liderado el genocidio con sus armas, que más tarde usarían contra la población civil congoleña para sembrar el caos y controlar las minas”.

¿Atención médica?

 Para emperorar la situación, la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció su suspensión en el Congo debido a los constantes efrentamientos entre los rebeldes (miembros del ejército M23) y la armada congoleña.

“Debido a los enfrentamientos y teniendo en cuenta el posicionamiento de cada una de las partes contrincantes, MSF se ha visto en la obligación de suspender sus actividades en el campo de Mugunga y de Bulengo, en Kivu del Norte”, declaró el jefe de misión de MSF en la región, Thierry Goffeau.

Por lo que respecta a los seguidores de  Bosco Ntaganda, líder del M23, la reacción de la ONG poco les sorprende a él, culpado de crímenes de guerra, y a su equipo de congoleños asesinos.

Mientras continúan las violaciones sistemáticas y los muertos, en 20 años, en el Congo se han registrado ocho millones de decesos.

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