La Fiscalía General de la República (FGR) aseguró dos tomas clandestinas instaladas en el ducto Salamanca–Morelia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y abrió carpetas de investigación por posibles delitos en materia de hidrocarburos, tras la denuncia presentada por personal de seguridad de la empresa productiva del Estado.
Las investigaciones son conducidas por la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR) en Michoacán, luego de que el representante legal de Seguridad Física de Pemex notificara al Ministerio Público de la Federación sobre la detección de conexiones ilegales en ese sistema de transporte de combustibles.
Uno de los puntos de extracción clandestina fue localizado en el kilómetro 82+500 del ducto, en las cercanías de la comunidad de San Agustín del Maíz, dentro del municipio de Copándaro. De acuerdo con los reportes técnicos, la perforación estaba equipada con niples soldados y válvulas de cierre rápido, un mecanismo que permite sustraer combustible sin interrumpir el flujo normal del hidrocarburo.
De manera paralela, autoridades federales iniciaron otra indagatoria tras detectar una conexión ilegal similar en el mismo ducto, aunque en el kilómetro 88+399, en las inmediaciones de la colonia Santa Cruz, en la localidad de Tarimoro, en Guanajuato.
Ambos casos continúan bajo integración por parte de la Fiscalía Federal en Michoacán, que busca reunir pruebas suficientes para acreditar la sustracción ilegal de hidrocarburos y proceder penalmente contra quienes resulten responsables.
El huachicol sigue siendo una actividad ilícita que persiste en varias regiones del país, especialmente en estados atravesados por ductos estratégicos de Pemex, como Michoacán.

Datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) indican que, en el marco del plan de seguridad aplicado en la entidad, durante los últimos meses de 2025 y los primeros de 2026 se han desmantelado más de 50 tomas clandestinas, además de realizar detenciones y asegurar vehículos, combustible y equipo utilizado en estas operaciones ilegales.
Municipios cercanos al ducto Salamanca–Morelia figuran entre las zonas con mayor incidencia de estos hallazgos. Entre ellos destacan Huandacareo, Cuitzeo y la región de Morelia, donde de manera recurrente se localizan perforaciones ilegales o puntos de almacenamiento de combustible robado.
Especialistas en seguridad señalan que el huachicol representa una fuente importante de financiamiento para organizaciones delictivas. Las redes dedicadas a esta actividad no solo realizan perforaciones en ductos, sino que también participan en el transporte, almacenamiento y comercialización clandestina del combustible.
En muchos casos, el hidrocarburo sustraído se vende a precios inferiores a los del mercado formal, lo que alimenta una cadena ilegal de distribución que puede involucrar transportistas, intermediarios y consumidores finales.
Aunque las autoridades federales han reforzado la vigilancia y los operativos para combatir este delito, analistas advierten que el fenómeno ha evolucionado hacia esquemas más complejos que combinan extracción clandestina, almacenamiento ilegal y sistemas paralelos de distribución.
Debido a la importancia de los ductos que atraviesan Michoacán para el suministro de combustibles, las autoridades mantienen vigilancia permanente en la red de transporte mientras continúan integrando investigaciones para frenar una actividad ilícita que sigue representando un desafío relevante en materia de seguridad energética.


