En un hecho sin precedentes que mezcla la alta política con el deporte rey, la FIFA suspendió la sanción de un partido impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun. La polémica decisión permitirá al goleador disputar el trascendental encuentro de octavos de final del Mundial contra Bélgica este lunes, en medio de revelaciones de que la Casa Blanca intervino directamente ante el organismo rector del futbol mundial.
Una fuente familiarizada con la situación, quien habló bajo condición de anonimato por no estar autorizada a declarar públicamente, reveló que la Casa Blanca realizó una llamada telefónica directamente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitarle formalmente que revisara la tarjeta roja impuesta al jugador.
Aunque el informante no pudo detallar la fecha exacta ni quién efectuó la llamada, la resolución del organismo se dio a conocer apenas unas horas después del contacto político.
Una polémica “libertad condicional” en pleno Mundial
Balogun, quien lidera la ofensiva de la selección de Estados Unidos con tres anotaciones en el torneo, fue expulsado el pasado miércoles durante la victoria de su equipo 2-0 sobre Bosnia en los dieciseisavos de final. La tarjeta roja le fue mostrada tras un pisotón sobre el defensor bosnio Tarik Muharemović.
No obstante, a través de un comunicado emitido el domingo, la Comisión Disciplinaria de la FIFA anunció una resolución extraordinaria:
“La aplicación de la suspensión del partido queda suspendida por un período de prueba de un año. Si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el período de prueba, la suspensión será revocada y la sanción se aplicará, sin perjuicio de cualquier sanción adicional impuesta por la nueva infracción”.
Donald Trump celebra la suspensión
La polémica resolución fue celebrada de inmediato por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien mantiene una relación cercana y conocida con Gianni Infantino —quien incluso le otorgó al mandatario un controvertido “Premio de la Paz” el pasado mes de diciembre—.
“Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia”, publicó el mandatario estadounidense en su plataforma Truth Social a los pocos minutos de hacerse oficial el anuncio.
La presión sobre el arbitraje no solo provino del Ejecutivo. Un día después del partido contra Bosnia, el secretario de Estado, Marco Rubio, encendió las redes al declarar de manera tajante que a la selección la habían “jodido” y exigió una apelación formal:
“Tiene que haber un proceso de apelación para eso. Probablemente ya sea demasiado tarde para eso, ¿no?”, cuestionó el jefe de la diplomacia norteamericana.

