Aunque pertenece a las filas del PAN, hace unos años el diputado Gabriel Quadri luchó por la presidencia del país bajo el cobijo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), un movimiento que supuestamente defiende al medio ambiente.
Ese propósito no concuerda mucho con los actuales intereses de Quadri, quien ha defendido la destrucción del Lago de Texcoco para construir un aeropuerto.
En conferencia matutina, Elizabeth García Vilchis recordó que el diputado ha asegurado que este espacio —declarado área natural protegida por decreto de AMLO— “no tiene ningún valor ambiental relevante que no pueda ser compensado”.
“¿Por qué un supuesto ecologista se opone a un área natural? (…) Gabriel Quadri tiene conflicto de interés al hablar del asunto, ya que recibió contratos derivados de la construcción del aeropuerto de Texcoco”.
En 2015 el diputado se vio beneficiado por un contrato de 450 mil pesos, el acuerdo fue firmado por “concepto de servicios de asesoría y acompañamiento en temas de desarrollo urbano, territorial y regional para el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM)”.
Quadri no es el único “ambientalista” que atiende a sus intereses. Gustavo Alanís es un ingeniero que dirige una organización en defensa del medio ambiente, también es columnista de El Universal y articulista en Reforma, “donde escribe contra el Tren Maya”.
A pesar de su supuesto interés por el medio ambiente, Alanís fue contratado en 2015 por un grupo aeroportuario encargado de planear, diseñar y construir el aeropuerto de Texcoco.
“El contrato por adjudicación directa ascendió a 800 mil pesos para apoyar la ejecución del Comité de Vigilancia Ambiental del NAIM”.
Ahora el ingeniero, a través de su asociación, promueve amparos en contra del Tren Maya, “es vocero de la campaña ‘Selvame del Tren’, junto con artistas, organizaciones y asociaciones civiles, pero antes buscó asesorar a Fonatur para la construcción del Tren”.


