Alfredo César Dachary / alfredocesar7@yahoo.com.mx
La globalización desata una compleja red de movimientos, alianzas y transformaciones que afectan de diferentes maneras la economía planetaria y mucho más a la sociedad que la debe asumir.
Con la segunda postguerra mundial se inicia un nuevo escenario de internacionalización del capital que era algo nunca visto anteriormente por su intensidad y generalidad, ya que el capital perdía su carácter nacional y se multiplican los movimientos y formas de reproducción del capital a escala internacional. La guerra fría (1946-1989) fue la época de desarrollo intensivo del capitalismo, por lo que al caer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se desató una intensificación de estos movimientos y formas de reproducción.
Las trasnacionales rediseñan el mundo en términos geoeconómico y geopolítico. Dentro de estas trasnacionales se instala la economía criminal en sus diferentes versiones o especializaciones, desde la trata de personas a la falsificación de diversos productos, pasando por el narcotráfico y la venta de armas.
Se pasó de los monopolios o consorcios a un “nuevo orden económico mundial”, donde el lavado de dinero se traslada de los bancos centrales a la periferia de las zonas de los paraísos fiscales.
Las trasnacionales adquirieron intereses diferentes a los de los Estados nacionales donde se establecían y se liberaron de las limitaciones establecidas por éstos. Así, las grandes trasnacionales son las naciones grandes, los Estados las chicas. En el sector financiero, donde es imposible identificar actores, está presente el dinero actividades lícitas e ilícitas de los grandes capitales, que son también ilícitas cuando provienen de la explotación inhumana e inmoral de las zonas más desprotegidas del planeta. Hoy Bangladesh da un trágico ejemplo, con gente trabajando por hambre para las empresas de ropa de fama mundial.
En la base de la internacionalización del capital se desarrolló la denominada fábrica global, el mundo se transformó en una inmensa fábrica, que permitió la dispersión geográfica de la producción y con ella la de las fuerzas productivas: el capital, la tecnología y la fuerza de trabajo. Esta deslocalización permite una explotación mayor a la criminal economía, la otra cara de la economía criminal.
El mundo se integró como un gran “shopping global” donde la fábrica global es realidad y metáfora a la vez, ya que el capitalismo así integrado sigue teniendo bases nacionales, pero éstas no son determinantes porque la mundialización se impone con sus reglas a todo el modo de producción.
En este proceso, las características clásicas del Estado-Nación parecen modificadas o radicalmente transformadas y quedan a merced de los organismos e instituciones multinacionales. Prerrogativas del Estado como la soberanía y la libre autodeterminación son remplazadas por los tratados internacionales de libre comercio o las zonas de conservación multinacionales.
En medio de estos profundos cambios emergen nuevas formas negativas de gobiernos y Estados, son las nuevas tiranías criminales, originadas por las potencias mafiosas en “democracias criminalizadas o mafiosas”, en las que actúan bajo el agua importantes actores de la economía criminal.
Para poder entender estos fenómenos debemos partir de que las organizaciones de la economía criminal no son una anomalía sino un indicador de la evolución criminal del mundo, ya que se pasó también de la “era de la ideología” a la “era criminal”.
Cuando se den los últimos coletazos del mundo antiguo y sus “ilusiones ideológicas”, los verdaderos poderes del nuevo mundo se habrán instalado y descubrirán su rostro absolutamente depredador, y es que nuestra representación ideológica del mundo nos impide ver la realidad criminal. Esta ilusión beneficia a las mafias que, como entidades criminales furtivas, pasan por debajo de los radares de la prensa y las comunicaciones del Estado.
Esto significa que estamos frente a un cambio de paradigmas, ya que el poder mafioso está ubicado en el centro de la sociedad y no como en los límites con los que normalmente se le asociaba. Esta centralidad hace que las actividades criminales puedan considerarse objeto de estudio de las ciencias políticas.
Nuestra modernidad debe entenderse también a través de estos nuevos actores criminales que son las mafias; la historia contemporánea resulta incompleta si se niega la existencia del hecho criminal. El crimen aporta datos sobre los miedos y la evolución profunda de la sociedad.
Los Estados mafiosos, gobiernos regionales mafiosos y empresas mafiosas como las que administran la basura y residuos tóxicos en casi todo el mundo industrializado, ya no son un invento de la imaginación. En América, el golpe de Estado contra el presidente haitiano Jean–Bertrand Aristide se dio para inducir el paso de un gobierno populista a un narco Estado.
En Italia, país de donde salen los grupos mafiosos más fuertes, los ejemplos sobran, ya que la mafia controla la industria legal de la basura y los residuos tóxicos. Así, manejan el 30% de las empresas de tratamiento de residuos, con un total de 705 vertederos ilegales de residuos tóxicos, que cubren 7 millones de metros cuadrados y 4,000 vertederos de toda clase de basura.
Cada año desaparecen 11 millones de toneladas de residuos industriales, de ellos 300,000 toneladas son muy tóxicas, algo que se está generalizando en todo el mundo desarrollado y que ha dado lugar a la denominación del sexto continente, la masa de basura de tamaño similar a media Europa que flota entre Hawái y California; pero hay más en otros mares.
El vertedero ilegal de La Camorra le daba a este grupo criminal 500 mil dólares diarios. Además, la mafia controla los contratos de depuración de aguas, la gestión urbanística y conservación del patrimonio, todos los resquicios del Estado pasan a control de estos grupos.
El conflicto de los Balcanes llevó al poder a las mafias encabezadas por la mafia albanokosovar en la región de Albania, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Macedonia, Serbia, Kosovo y Montenegro.
Kosovo es un Estado controlado por la mafia y su primer ministro es un delincuente, un criminal que extrae a los presos serbios algunos de sus órganos, generalmente riñones, para ponerlos a la venta. Estas actividades comenzaron antes de los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Yugoslavia y prosiguieron sin impedimento alguno hasta 2008.
Todo parece indicar que el líder kosovar, Hashim Thaci, respaldado por la Unión Europea y Estados Unidos, es en realidad el jefe de una red criminal con largos años de experiencia, y que abarca todos los ámbitos en la República de Kosovo: ¿un Estado fallido o un Estado criminal?
La atomización de Estados o balcanización favorece a la economía criminal, como es el caso de Kosovo, gobernado por el ejército de liberación de Kosovo, disfraz de la mafia albanesa. Lo mismo ocurre con los países que emergen en los Balcanes con Estados frágiles que son una meta de las mafias.
Según Pierre George, ”[…] se forman nuevos imperios, invisibles en el mapa, sin límites físicos ni jurídicos, que poseen una naturaleza inmaterial. No aparecen en los atlas ni en los repertorios políticos, pero extienden sus redes sobre el planeta y concentran su poder efectivo en determinados sectores preferentes que pasan a convertirse en lugares de confrontación del poder económico y técnico. Las estructuras invisibles son mucho más sólidas y están menos expuestas desde los puntos de vista político, mediático y judicial”.
Estos imperios invisibles buscan su integración al sistema, y como en el mundo actual de la política se requiere de grandes sumas de dinero, su poder económico compra candidatos y actuando con sigilo y bajo perfil, en la promoción de candidatos “limpios”.
Aunque la sociedad mediática actual puede develar la existencia de un mundo invisible, le conviene mantenerla encubierta, medios determinan lo bueno y lo malo, moldean un nuevo tipo de persona: emotiva, estresada y dotada de una actitud mental particular según la cual lo que no puede mostrarse no existe, por ello los medios disimulan el mundo real que no muestran.
Las organizaciones son objetos vivos, fluidos y multiformes, que poseen una inmensa capacidad de expansión a nivel mundial; en general, el Estado tiende a negar la existencia de actores extra estatales, como una forma de “defensa” para evitar su descalificación como Estados fracasados.
Para Martin Heidegger, las mafias son verdaderos poderes configuradores del mundo moderno, al igual que los Estados, las trasnacionales y las organizaciones no gubernamentales Eesconocerlos es no querer ver una nueva realidad que hoy nos acecha, por un lado la economía criminal y por el otro la criminal economía, aquella que legalmente deja a millones de personas en la pobreza. ¿Cuál de las dos es más perjudicial?


