(13 de abril, 2015).- Ante una falta de protección adecuada, por parte de la política migratoria mexicana, los niños migrantes pueden ser retornados a situaciones peligrosas y violentas ya que se les restringe la posibilidad de que puedan tener protección internacional antes de que sean deportados, lo anterior lo señala un estudio del Georgetown Law Human Rights Institute Fact-Finding Project.
En donde se detalla; “los factores causantes de la migración de niños desde el Triángulo Norte de Centroamérica son complejos. Pero hay un amplio consenso en que los altos niveles de violencia de pandillas, la violencia de género y la pobreza extrema son causales determinantes de estos éxodos”.
“Sin embargo, a pesar de estas inquietudes humanitarias, los números de las solicitudes de refugio y de otras formas de protección internacional en México se han mantenido relativamente bajos, aun cuando México ha aumentado masivamente las detenciones y deportaciones de niños”, agrega.
El estudio indica que en México los infantes son detenidos tras haber sido apresados por autoridades migratorias, lo anterior significa una privación arbitraria de la libertad ya que pasan periodos largos e inciertos y no existen más alternativas además de la detención.
Agrega que los funcionarios públicos tienen el deber de identificar las necesidades de protección de los infantes, deber que usualmente incumplen al no informar a los niños de su derecho a solicitar y acceder a protección internacional.
Pero a los niños que solicitan protección internacional tampoco les va bien; deben esperar la resolución en refugios de detención por largo tiempo y en condiciones inadecuadas, hechos que desalienta a los niños a continuar pidiendo protección.
“A pesar de que México cuenta con leyes para cumplir sus obligaciones internacionales para proteger a los niños migrantes, encontramos obstáculos significativos que impiden que estos niños accedan a esa protección”, indica.
También menciona que, tras la implementación de la Gendarmería y la Policía Federal, hay un incremento en la seguridad de la frontera lo que se traduce en más retenes y operativos para que los migrantes usen al tren como medio de transporte.
En cuanto a las cifras se indica que en 2014 18 mil 169 niños migrantes fueron deportados, contra 8 mil 350 el año anterior, en tanto que el número de menores en estaciones migratorias se incrementó 230 por ciento, para alcanzar 23 mil.
Además de denunciar el uso de eufemismos, en el marco legal mexicano en materia migratoria, para hacer que términos reales y fuertes como detención, aprehensión o deportación suenen a alojamiento, presentación y retorno asistido.
A su vez se agregan algunas recomendaciones para el gobierno mexicano; liminar la posibilidad de detención prolongada de niños migrantes e implementar alternativas a la detención; así como incrementar la capacidad del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) para acelerar la canalización de niños desde estaciones migratorias a albergues.
Se sugiere que los niños puedan salir de los albergues del DIF para interactuar con las comunidades y asistir a la escuela e incrementar la capacidad de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados para analizar casos y establecer elegibilidad de los solicitantes de la condición de refugiado.
Para concluir exige que se contraten e implementen un número adecuado de Oficiales de Protección de la Infancia a lo largo de México y en particular en Tapachula; implementar un procedimiento de determinación del interés superior del niño y asegurar que todos los niños migrantes estén informados de su derecho de solicitar la condición de refugiado.





