El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, afirmó que el Cártel de Sinaloa ha registrado una disminución en su capacidad operativa debido a los golpes realizados por las autoridades, con aseguramientos y detenciones que han afectado la estructura de distintas células.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el funcionario señaló que, aunque la organización continúa siendo una de las estructuras criminales con mayor presencia en el país, las acciones de seguridad han debilitado su funcionamiento en regiones donde históricamente ha tenido influencia.
García Harfuch detalló que desde el inicio de la actual administración se han asegurado más de 6 mil armas de fuego en Sinaloa y se han detenido a más de 2 mil 500 personas relacionadas con delitos de alto impacto. Explicó que estos resultados han impactado directamente a las facciones que integran la organización.

El titular de la SSPC indicó que la dinámica de las detenciones también ha cambiado, pues anteriormente la mayoría de los arrestos estaban relacionados con un solo grupo interno del cártel, mientras que actualmente se han identificado integrantes de diferentes facciones.
Sobre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el funcionario explicó que tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, la organización atraviesa una etapa de fragmentación con liderazgos regionales, aunque esta división no ha provocado hasta ahora un incremento generalizado de violencia.
Añadió que las autoridades mantienen vigilancia sobre mandos locales del grupo criminal y que algunos cuentan con órdenes de aprehensión e incluso solicitudes de extradición. También mencionó que la relación que existía entre el CJNG y una facción de Los Chapitos estaba vinculada principalmente al liderazgo de Oseguera Cervantes y no se tienen indicios actuales de que continúe.
El secretario señaló que cualquier alianza entre grupos delictivos representa un riesgo para la seguridad, por lo que las instituciones mantienen seguimiento permanente a los movimientos de las organizaciones criminales.
Finalmente, García Harfuch reconoció que existen células locales que utilizan el nombre de grandes cárteles para generar temor y cometer delitos como extorsión o cobro de piso, aunque aclaró que no todas tienen una relación directa con esas estructuras criminales.


