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Greenpeace advierte que en México se sigue sembrando soya transgénica; “Sagarpa favorece a las empresas”: investigador

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La organización ambientalista Greenpeace denunció que, pese a las prohibiciones del Gobierno mexicano, en el país se sigue sembrando soya transgénica.

El investigador José Antonio Serratos, especialista en bioseguridad, incluso acusó que Sagarpa favorece a las empresas.

“La autoridad competente, Sagarpa, está sesgada hacia las empresas en las cuestiones de bioseguridad, y ya lo estamos viendo” – asevero.

En noviembre del año pasado, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) revocó un permiso a la empresa Monsanto para liberar al ambiente soya genéticamente modificada en siete entidades del país.

Esto después de que la autoridad constató que la semilla se sembró durante el ciclo otoño-invierno del 2016, incluso cuando desde noviembre de 2015 la Suprema Corte suspendió ese cultivo.

De acuerdo con nuevas actas de inspección de la Senasica, al menos nueve agricultores de los municipios de Campeche y Hopelchén también sembraron soya transgénica en 2017.

En estos casos, la modificación genética estaba hecha por Monsanto, identificada como MON-01032-6.

María Colín, campañista legal de Greenpeace México, destacó que la Senasica nunca otorgó permiso para liberar esa soya en el municipio de Campeche.

“Es como una doble violación, porque encima de que está suspendido por una sentencia de la Suprema Corte este permiso, se encuentra soya transgénica en un municipio no autorizado” – agregó.

También encontraron un evento de siembra que no ha sido evaluado en cuestión de riesgo, ni autorizado por la Senasica, ni solicitado por Monsanto.

Se trata de la soya transgénica MON-89788-1, de la cual la empresa no ha pedido permiso para su siembra piloto o experimental.

Por todas estas razones, Colín aseguró que las medidas de bioseguridad en México han sido ineficaces para salvaguardad la salud humana, el medio ambiente, la diversidad biológica y la sanidad animal.

Por su parte, los agricultores han declarado que desconocían que se trataba de semillas genéticamente modificadas.

Los ambientalistas demandaron que las autoridades investiguen cómo es que se sembró esa soya en 2017, puse la empresa Monsanto también asegura que no la vendió.

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