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Grupo armado que secuestró a jóvenes en mayo pasado vuelve a irrumpir en Chilapa; población teme un nuevo ataque

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(24 de marzo, 2016. RevoluciónTRESPUNTOCERO).- Habían pasado cinco minutos después de las 12 de la madrugada de este miércoles, cuando 34 camionetas con hombres armados y con el rostro cubierto entraron en Chilapa, Guerrero, de inmediato los pobladores se pusieron en alerta, tuvieron miedo, ya que recordaron un hecho similar sucedido en mayo pasado, donde ese mismo grupo irrumpió en la región para secuestrar a pobladores de los que hasta la fecha se desconoce su paradero.

A decir por testimonios de habitantes de Chilapa, que se comunicaron con la comandancia, las autoridades les negaron que estos hechos estuvieran sucediendo en ese momento, bajo el argumento “son solamente chismes, no ha llegado nadie”, lo cual horas más tarde no se pudo ocultar más, luego que la prensa local confirmara la llegada de estos grupos armados.

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“El mismo grupo que irrumpió aquí del 9 al 14 de mayo de 2015, nuevamente lo hizo este miércoles por la madrugada, el año pasado se nombró ‘policía comunitaria’, después se convirtió en una ‘organización’ autodenominada ‘comunitarios por la paz’ y actualmente se dicen ‘autodefensas’. Sin embargo, nombren como se nombren son sicarios de los Ardillos, el grupo delincuencial que está disputando la plaza en esta región”, declara a Revolución TRESPUNTOCERO, José Díaz Navarro, vocero de los familiares de los desaparecidos de Chilapa.

Díaz Navarro explica que a partir del inicio del operativo de seguridad, en donde se instalaron varios retenes militares, en distintos puntos de la región, al grupo denominado ‘autodefensas’, se le decomisaron armas, “pero su principal coraje es que les han destruido hace como tres semanas, según una fuente que forma parte de los operativos, 180 plantíos de marihuana y amapola.

Esta reacción de invadir Chilapa nuevamente se deriva que los están combatiendo, también es un acto intimidación y un reto hacia nuestra comunidad, el gobernador y a las instancias de seguridad”.

Eran las 12:30 de la madrugada cuando las camionetas ya estaban estacionadas en Chilapa, las cuales dejaron el lugar a las tres de la madrugada, y en ese tiempo, exigieron la devolución de armas que la Policía Ministerial les ha quitado, las autoridades además de escucharlos, accedieron a mantener una mesa de negociación con la misma dependencia.

Mandos de la Policía Federal, dieron a conocer que fueron poco más de 200 personas con armas de bajo calibre, los que se presentaron a la cabecera municipal de Chilapa. También dieron a conocer que las quejas se referían a que la Policía Ministerial y las Fuerzas Estatales no los dejan transportar gasolina, además de querer desarmar a su grupo de autodefensas, llamado ‘asociación civil Comunitarios por la Paz y la Justicia’.

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“Llegar de esa manera y a esa hora a pedir algo y todavía que las autoridades de manera fácil cedan, provoca más que una vergüenza, asco, porque la policía acordó establecer una mesa de diálogo con ellos que son delincuentes. Es decir, se doblegaron.

La policía quiso ocultar toda la situación, pero no les fue posible, porque fuentes confiables dieron la confirmación de los hechos, la Policía Federal se comprometió a dialogar con ellos, la dependencia aceptó que tuvo un diálogo con esta gente y decidieron dar paso a una mesa de negociación”, comenta Díaz Navarro.

El vocero de las familias de desaparecidos comenta, que “estas personas pueden entrar en cualquier momento y nos pueden levantar, sin que haya mayor problema”, por lo que en este momento la población de Chilapa ha preferido resguardarse en sus hogares, puesto que el grupo puede volver y temen que las autoridades no eviten algún tipo de tragedia.

La indignación se da porque argumentan que ha casi un año de los hechos donde más de 16 personas fueron secuestradas y que aún no han sido localizadas, las autoridades hablan de diálogo, pese a que las familias de los desaparecidos, han dado informes que ese grupo se los llevó a la comunidad de Quetzaltenango, “donde se encuentran los sembradíos de amapola, los enervantes, ahí los tuvieron, no se sabe si todavía los tengan, desconocemos si todavía están trabajando ahí.

Nosotros hemos investigado por nuestra parte, recabado pruebas, revisados datos, entregado esta información, hemos hecho mucho pero el gobierno hace caso omiso, hemos pedido que haga algo, que los busque y encuentre, por eso es que se dio paso al operativo para la localización de las personas desaparecidas, pero no nos han dado ningún resultado”, afirma Díaz Navarro.

A su vez menciona que, incluso cuando han sido ellos quienes han entregado nombres, teléfonos, direcciones, pistas, a las autoridades para que solamente acudan a los sitios o se movilicen, no lo han hecho y siguen sin dar paso a una estrategia eficaz para al menos, “tener algo que informar” a las familias.

Hoy se sabe que además de la destrucción de los plantíos, las autoridades decomisaron automóviles robados, pero no detuvieron a nadie en aquel momento, aún con las evidencias de la comisión de delitos.

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José Díaz Navarro, como la población, teme por su vida. Asegura que el único consuelo que le queda, es vivir cerca de un convento, apelando a las oraciones de las religiosas que ahí habitan, puesto que en este momento la “frágil” paz en Chilapa se ha roto, a lo que se ha sumado el hecho que las autoridades no detuvieron a los elementos armados. Después de lo acontecido la madrugada del miércoles, aseguran, ni siquiera están seguros que las policías los defiendan ante un ataque.

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