(25 de noviembre, 2014).- Guerrero, considerado el estado más pobre de México, el más violento, el que más produce goma de opio, y donde se han demostrado violaciones sistemáticas a los derechos humanos, fue el escenario perfecto para que se desarrollara una barbarie como la de Iguala, hecho que aconteció también como producto de la descomposición social que se vive desde hace tiempo, con 7 de cada 10 habitantes en pobreza.
Respecto a la difícil situación social que enfrenta la entidad, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social afirma que 69.7 por ciento de los pobladores se encuentran en marginación, y 31.7 por ciento de estos en extrema pobreza, indicadores que sumados a otros igual de preocupantes, lo colocan como el más pobre, por encima de Oaxaca y Chiapas.
Por el contrario, su producto interno bruto (PIB) se ha disminuido recientemente y registró un crecimiento de 1.2 por ciento bajo el mando del perredista Ángel Aguirre, lejos del 6.2 de 2004, con el priísta René Juárez., según datos del Inegi.
Por si esto fuera poco, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), muestran que 67 de los 81 municipios que conforman la entidad, son considerados como sitios con menores ventajas relativas, al tiempo que no existe un municipio guerrerense con el nivel de bienestar más alto.
En cuanto a la ocupación, de los casi 3 millones 400 mil habitantes que existen, 800 mil trabajan en el campo con poca técnica, y de cosechas temporales. Tales territorios sufren irregularidades que permiten la existencia y expansión de sembradíos de opio, y producción de goma de opio, lejos de la mano del gobierno federal.
El problema de sembradíos ilegales es tanto, que según datos de la Sedena, en agosto pasado trabajaron en 73 municipios para erradicar la hierba, aunque los campos más grandes fueron en Ayutla de los Libres.


