(25 de junio, 2016).- A casi ocho días de los actos violentos en Nochixtlán, Oaxaca, perpetrados por la Policía Federal, los habitantes aseguran tener miedo de salir a la calle y ser reprimidos otra vez al ser considerados por el gobierno federal un pueblo inestable y rebelde, narra el presidente municipal electo de la comunidad, Rubén Alcides.
“El jueves un helicóptero, sin siglas que lo identificara, empezó a volar muy bajo, y eso motivó que la gente que hacía sus actividades cotidianas corriera a esconderse”, reseña.
Además agrega que, aún hay personas heridas de bala que acuden a consultorios particulares para ser atendidos. “Nadie quiere decir su nombre, porque creen que el gobierno federal irá a capturarlos por haber participado en la protesta.”
Alcides y un grupo de nueve vecinos de la cabecera municipal recurrieron al diputado federal Jesús Valencia para buscar el apoyo de diversas instancias, entre ellas el Gobierno de la Ciudad de México, para la reconstrucción de su pueblo, ya que, aseguran, no existe ningún acercamiento de parte del gobierno federal.
“Hablamos de personas que viven una sicosis tremenda, que tienen heridas de bala”, declara. Sobre los hechos del pasado domingo, señala que el desalojo de la carretera federal comenzó alrededor de las 6 de la mañana y que en lugar se encontraba un grupo de maestros y padres de familia, “digamos reducido”, pero, además era día de tianguis, por lo que al iniciar el operativo muchas personas salieron a apoyar a algún amigo o pariente.
A su vez, refuta la versión de las autoridades que aseguran que los elementos federales no llevaban armas: “Sí iban armados. Fue un ataque totalmente disparejo, artero y sobre todo en una medida desproporcional”.
También desmintió que el cura del lugar haya incitado a la violencia, por el contrario, asegura, “dio el espacio en su parroquia para atender a los heridos sin importar si eran civiles o policías federales. Mientras en el hospital sólo se recibía a los policías”.
En tanto, una médica quien brindó ayuda a los heridos, quien requirió el anonimato por miedo dijo, “no había material quirúrgico para atender a los heridos, ahí llegaron alrededor de 30 personas, de las cuales al menos 10 tenían heridas de bala; ¡cómo pueden decir que eran de goma, cuando tenían orificios de entrada y salida en el tórax, en brazos o piernas!”.
También comentó que a las 10 de la mañana pidieron que se les permitiera utilizar las dos ambulancias que hay en Nochixtlán, sin obtener respuesta. “La gente empezó a enojarse por eso, quería trasladar a sus heridos a un hospital; entonces, prendieron fuego a la presidencia municipal para sacarlas”.
La tensión aumentó, dice, cuando se dijo había un muerto, “la gente salió de sus casas para apoyar a sus hijos, hermanos, padres. Decían: ‘¡nos están matando!’”
Alcides lamenta que en menos de siete días se haya olvidado a los muertos y a las familias que perdieron alguien; “sabemos que no hay cómo reparar este daño, pero nadie se ha preocupado por decir qué va a hacer”.
El presidente municipal electo urge a las autoridades competentes a indemnizar a las familias de las personas fallecidas, “es gente que vive en extrema pobreza”; pide recursos para la reconstrucción de los edificios públicos dañados, “estamos sin identidad legal, no se expiden actas de nacimiento ni defunción”.

