(21 de Marzo, 2016).- Habitantes de Tierra Blanca, Guerrero, viven con miedo ante la presencia del crimen organizado que se ha apoderado del control de diferentes regiones de la entidad, e incluso los propios pobladores deben pedir permiso a los integrantes del crimen organizado para organizar una fiesta privada.
Informes oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública estatal señalan que entre enero y febrero de este año, en Guerrero se registraron al menos 296 ejecuciones.
Al menos 52 se presentaron en Tierra Caliente, en los Municipios de Ajuchitán del Progreso, Arcelia, Coyuca de Catalán y San Miguel Totolapan.
El gobierno identifica puntos rojos en los nueve municipios de Tierra Caliente, al menos 52 se presentaron en Tierra Caliente, 11 de la zona norte; y de la zona centro: Chilpancingo, Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo, Eduardo Neri, Tixtla y Quechultenango.
Los municipios de la Montaña Baja los municipios afectados son Chilapa, Ahuacuotzingo, Zitlala, José Joaquín Herrera; y comunidades de los Municipios de Olinalá y Ecatepec en la Montaña Alta.
De acuerdo con el diario Reforma, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación del Estado de Guerrero (Ceteg), informó que desde hace un mes, unos 2 mil 500 niños de preescolar y primaria se encuentran sin clases debido a que al menos 21 centros educativos de Tierra Caliente están cerrados ante la amenaza de la delincuencia.
La Secretaría de Salud de Guerrero, afirma que 14 centros de comunidades de Coyuca de Catalán, San Miguel Totolapan y Ajuchitlán del Progreso están sin funcionar por amenazas del narco contra el personal médico.
A consecuencia de la inseguridad que se presenta en Tierra Caliente, al menos unas 600 personas han tenido que salir de sus comunidades.
La mayoría son habitantes de La Laguna, en el Municipio de Coyuca de Catalán, en donde un grupo criminal asesinó a 25 integrantes de una familia en un lapso de cinco años.
Los pobladores han demandado la intervención de las autoridades federales y estatales para garantizar seguridad en la zona, pues no soportan el temor con el que tienen que vivir en varias comunidades por la presencia del crimen organizado.


