Enrique Legorreta / @enriquelego3_0
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha señalado que más de 260 mil somalíes murieron de hambre en menos de dos años, cerca del cinco por ciento de la población total de Somalia.
Dentro de este porcentaje, el diez por ciento de los fallecidos eran niños menores de cinco años, lo que ha alertado a las autoridades de la FAO.
La situación de falta de alimento en el país africano afectó a más de cuatro millones de personas, equivalente a la mitad de la población, pero se ha visto en aumento debido a la situación de sequía que enfrenta el cuerno de África desde hace varios años.
Este informe se llevó a cabo con la encuesta a familias y habitantes de Somalia, a través de más de mil 800 hogares dentro de los 240 grupos de atención de 40 regiones somalíes. La FAO centró su investigación en el impacto de las nulas precipitaciones durante la fechas que debería de llover, entre los meses de abril y junio de 2012.
El estudio señala que el 42 por ciento de los encuestados no realiza con frecuencia alguna comida. De éstos, una quinta parte ha tomado la decisión de elegir no comer para dejárselos a sus niños, lo que eleva la mortalidad de los habitantes, afirma el informe.
Somalia es un país que está dividido en pequeños estados y facciones independientes; desde hace dos décadas no cuenta con gobierno central. Además de la hambruna, los somalíes sufren la constante violencia del grupo Al Chabab, que es muy temido por sus actos que han costado la vida de varias personas e inclusive impiden la llegada y se apropian por la fuerza de la ayuda humanitaria internacional.


