Nadie justifica ni defiende al que hace mucho ruido; en cambio, aquel que en su país impone el silencio siempre está protegido por un gran aparato de represión. Por eso la lucha contra el silencio resulta tal difícil.
Riszard Kapuscinski, La guerra del futbol
(11 de agosto del 2014).- Las entrañas de América Latina no serían las mismas sin una voz que, durante años, le dio identidad a las guerras de Liberación Nacional: sueño de patria y vocación por la narrativa. Originario de Venezuela, pero salvadoreño por vocación, Hernán Vera, también conocido como ‘Maravilla’, prestó su timbre de temple y ritmo durante años a la revolución en El Salvador.
Fue suya la voz que le dio rostro a “Radio Venceremos”, la emisora oficial del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), en la década de los ochenta y parte de los noventa. Además, la última década del siglo pasado, fundó junto a Epigmenio Ibarra, Carlos Payán y Verónica Velasco, la productora de televisión Argos.
El proyecto donde colaboró durante 10 años, Radio Venceremos, inició transmisiones el 10 de enero de 1981 y fue fundado por Consalvi, periodista venezolano del que era amigo. Esta emisora tenía su base en las montañas del norte del departamento de Morazán, cerca de la localidad de Perquín, y fue creada con el objetivo de ser un referente informativo sobre el desarrollo de la guerra civil en el país.
“A Santiago (Consalvi) y a Hernán (Vera) los conocí muy pronto; siempre fue una relación de admiración porque me parecía que hacían un esfuerzo tremendo por contar la guerra, y curiosamente, y dentro de todo el contenido necesariamente propagandístico, había una dosis de apego a los hechos que los volvía imprescindibles”, recordó un día en entrevista para La Prensa Gráfica, el productor Epigmenio Ibarra.
Sin ser necesariamente periodista por profesión, Vera encontró en este medio de comunicación, un referente para forjar el temple del medio informativo.
En medio de los disparos y despliegues militares, finalmente su inventiva y el fragor de la selva negra, hicieron que Maravilla legara un importantísimo archivo que atravesó el espíritu de la época. De hecho, junto a las crónicas de guerra de Douglas Farah, John Lee Anderson, Christopher Dickin, Anne Marie OConnor y Julia Preston, otorgó documentos radiales que hoy son referentes para documentar el desarrollo del conflicto.
En 1992, luego de las negociaciones que se desarrollaron en el Castillo de Chapultepec, y las cuales, finalmente le dieron conclusión a la estela de sangre, Vera se exilió en México donde nuevamente se encontró con Epigmenio Ibarra. Ambos fundaron Argos y le dieron una nueva identidad a la televisión mexicana que persiste hasta el momento.
“Nosotros veníamos de ver telenovelas brasileñas y venezolanas. No teníamos la noción de la telenovela como un medio pueril, sino como un instrumento recreativo, informativo y transformador muy importante”, recordó el productor con el que se asoció.
“En ningún momento tuvimos falsos pudores ni vergüenza por entrar a las telenovelas. Lo que sí teníamos era un profundo desconocimiento del cómo hacer el género, por lo que Hernán Vera llamó a María Auxiliadora Barrios, que era productora de telenovelas en Caracas. Ella lee la historia (original de Nada Personal), y sin más nos recomienda contratar a José Ignacio Cabrujas.”
Artista, cineasta, creador, escritor y guionista, Hernán Vera durante más de dos décadas se dedicó de lleno a la experimentación de nuevas formas de producción, realización y comercialización de contenidos para la televisión mexicana. Parte de este legado, quedó registrado en documentales como Viaje al centro de la selva, telenovelas como Demasiado corazón y películas como Sexo, Pudor y Lágrimas.
Sin embargo, la noche de ayer, Hernán Vera falleció en la Ciudad de México dejando un maravilloso legado, imprescindible, tanto para las jóvenes y futuras generaciones. Eso es lo que aún perdura: la lucha contra el silencio y las nuevas formas por contar el ruido de México y América Latina.

