Carlos Bauer / @CarlosBauer3_0
(06 de julio, 2013).- Hidalgo es uno de los estados de la República más importantes y emblemáticos para Enrique Peña Nieto y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esta entidad del altiplano mexicano no ha conocido la alternancia política.
Además, dos de los hombres más cercanos a Peña Nieto son ex gobernadores de Hidalgo: Jesús Murillo Karam (1993-1998), actual Procurador General de la República, y Miguel Ángel Osorio Chong (2005-2011), ahora Secretario de Gobernación.
En los años 2010 y 2011, los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) emprendieron una serie de alianzas electorales que llevaron la alternancia política a entidades donde el Partido Revolucionario Institucional había ejercido el gobierno de manera ininterrumpida por tres cuartos de siglo.
Siempre abanderando a priistas que abandonaron su partido de toda la vida al no obtener las candidaturas que deseaban, el PAN y el PRD -a veces acompañados por los más pequeños Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC, antes Convergencia)- lograron arrebatar al PRI los gobiernos estatales de Sinaloa, Oaxaca y Puebla.
Pero, en el estado de Hidalgo, el PRI demostró ser a prueba de coaliciones. En los comicios de 1999 y 2005 se maniobró para desbaratar los proyectos del PRD y el PAN para lanzar candidatos conjuntos y en 2010 logró que el PT abandonara en el último momento la coalición PAN-PRD-PT-MC.
En ese último año, la oposición se quedó a 5 puntos porcentuales de alcanzar la gubernatura.
En 1999, el PRD y el PAN se aliaron por primera vez para derrotar al PRI en unos comicios estatales, postulando al gobierno de Nayarit a Antonio Echevarría Domínguez, quien un año antes renunció a su militancia priista.
El 4 de julio de 1999 Echevarría se convirtió en el primer gobernador surgido de una candidatura común entre la centroizquierda y la derecha. Pero la historia pudo haber sido muy distinta.
Ese mismo año, el PRD tuvo como candidato a la gubernatura de Hidalgo al reconocido periodista Miguel Ángel Granados Chapa, quien aceptó la postulación en el entendido de que el PAN también lo registraría como candidato para las elecciones del 28 de febrero.
Pero finalmente el acuerdo se rompió y Granados Chapa obtuvo únicamente el 13 por ciento de los votos. El priista Manuel Ángel Núñez Soto se llevó la elección con 50.9 por ciento de la preferencia electoral.
Granados Chapa denunció que la elección fue arreglada entre el gobierno de Hidalgo y el entonces líder nacional panista, Felipe Calderón, para que triunfara el PRI pero canalizando al PAN una cantidad de votos muy superior a la votación histórica del blanquiazul en esa entidad.
“Producto de esa maniobra fue que el ingenuo candidato del PRD-PT (que antes pretendió sin éxito construir una alianza (entre PAN y PRD) quedara en tercer lugar con poco menos de 90 mil votos. (Conozco bien el caso de ese candoroso aspirante, porque fui yo mismo)”.
Seis años después, el panista Vicente Fox Quesada, quien había logrado en julio de 2000 acabar con el control priista de la Presidencia, maniobró para que su partido postulara a Xóchitl Gálvez Ruiz al gobierno de Hidalgo en las elecciones de febrero de 2005, proponiendo al PRD que se sumara para acabar con la hegemonía priista. Sin embargo, el panismo hidalguense se negó a contender con la entonces comisionada nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y decidió que su candidato fuera José Antonio Haghenbeck Cámara.
En esos comicios, el ex diputado Miguel Ángel Osorio Chong -quien es conocido como un hábil operador político- triunfó con más del 50 por ciento de los votos. El candidato del PRD obtuvo el 29.5 por ciento de los votos, mientras el panista se quedó con apenas 11.6 por ciento de la votación.
Fue en 2010 cuando, como parte de la política de alianzas entre PAN y PRD para reducir el poder del priismo rumbo a las elecciones presidenciales de 2012, Xóchitl Gálvez Ruiz fue candidata de la coalición Hidalgo nos Une, integrada por PRD-PAN-PT-MC. Gálvez era una empresaria sin más experiencia política que su paso sin pena ni gloria por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, a donde la convocó Fox por recomendación de una agencia de “cazadores de talentos”.
Parecía que finalmente el PRI iba a perder el gobierno del estado. Pero las aspiraciones de la oposición por darle ese golpe tan simbólico al grupo político de Peña Nieto se vieron frustradas por el uso masivo de recursos de procedencia inexplicable a favor del candidato priista y porque el PT abandonó la coalición a sólo mes y medio de la jornada electoral, argumentando “coherencia con las ideas izquierdistas”.
Sin embargo, en otras ocasiones el PT no ha tenido problema para conciliar esas ideas al aliarse con el PAN e incluso con el PRI.
El 4 de julio de 2010, Xóchitl Gálvez obtuvo en las urnas el 45.13 por ciento de los votos, perdiendo la elección ante Francisco Olvera Ruiz, quien dio el triunfo a la coalición Unidos Contigo –PRI, Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Partido Nueva Alianza (Panal)– con 50.25 por ciento de la votación.
En esas elecciones la coalición del PRI se quedó con 15 de las 18 curules de mayoría relativa del Congreso estatal. Este domingo 7 de julio se votará para elegir a los 18 diputados locales por el principio de mayoría relativa.


