Por: Enrique Legorreta
Twitter: @enriquelego3_0
La migración en el continente africano ha estado en una constante alza, debido a la situación de inestabilidad política que enfrentan las regiones de Siria, El Congo, Somalia y Uganda. Los habitantes de esas zonas tratan de ubicarse en países más estables, pero sufren acoso por parte de las autoridades para poder ingresar a otras tierras tras el escape emprendido desde su país de origen.
Los migrantes que llegan a Marruecos y a Argelia se han manifestado en contra de las acciones en contra de la migración, ya que se han visto afectados por medidas discriminatorias por parte de la Guardia Civil de los países a los que terminan por mudarse.
Aparte de la fuerza que ejerce el sistema de justicia en su contra, los migrantes enfrentan una situación de violencia por organizaciones criminales que vulneran sus derechos humanos para introducirlos en redes de tráfico y de trata de personas y, a su vez, éstas aprovechan el miedo de sus víctimas que les impide acudir a la policía a denunciarlos.
Aunado a los problemas sociales, los migrantes enfrentan problemas de salud. Debido a las condiciones de abandono en las que viven han adquirido infecciones en las vías respiratorias, cutáneas, problemas osteomusculares, enfermedades gastrointestinales.
Para apoyar la situación de los migrantes, instituciones como Médicos sin Fronteras han señalado que, para dar fin a estas situaciones de violación de los derechos humanos, se necesita más concientización de los hechos, e hizo un llamado a más organizaciones sociales a que se unan a favor de la defensa de los migrantes.
La falta de reconocimiento de las personas, tanto a sus derechos humanos y a su protección, la colisión entre leyes migratorias y derechos fundamentales, hacen que los migrantes africanos estén en un punto de olvido total.


