Tom Homan, figura clave en la política migratoria del mandatario, confirmó en entrevista para la cadena CNN que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) serán desplegados en aeropuertos para realizar labores de apoyo a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
Según Homan, los agentes se encargarán de tareas que, bajo su criterio, “no requieren conocimientos especializados”, como la vigilancia de puertas de salida.
Sin embargo, lo que la administración presenta como una medida de eficiencia operativa, ha sido recibido por sectores progresistas y gobiernos estatales como una intrusión peligrosa que criminaliza espacios públicos de tránsito.
La respuesta de la oposición no se hizo esperar. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, quien supervisa el territorio donde opera el Aeropuerto Internacional de Newark, calificó la propuesta como “inaceptable”.
Sherrill denunció que enviar agentes de una fuerza de choque migratoria sin formación específica para la seguridad aeroportuaria no es una solución técnica, sino una provocación política.
“Cada vez que Donald Trump se entromete, provoca el caos entre la población estadounidense. Esta última propuesta no es una excepción”, aseveró la gobernadora en un comunicado oficial.


