Como parte de la estrategia integral para desarticular las cadenas de suministro de la delincuencia organizada y proteger la salud del pueblo, la Fiscalía General de la República (FGR) llevó a cabo la destrucción masiva de narcóticos y sustancias químicas relacionadas con múltiples investigaciones federales.
La diligencia, realizada en instalaciones especializadas del Estado de México, representa un avance significativo en la política de cero impunidad, al eliminar físicamente los insumos que alimentan el mercado ilícito de sustancias sintéticas que tanto daño causan a las comunidades.
Se destruyeron más de 33 toneladas de precursores, sustancias fundamentales para la elaboración de drogas que hoy azotan a la región. Entre lo eliminado destacan:
- Sustancias químicas: Ácido clorhídrico, tolueno, acetona, ácido sulfúrico y metilformamida, esenciales para laboratorios clandestinos.
- Combate al fentanilo: se incineraron 212 pastillas y casi 16 kilogramos de esta sustancia, una de las prioridades de la agenda de seguridad soberana de México.
- Instrumentos del delito: tanques de gas, reactores metálicos y centrifugadoras, herramientas utilizadas por el capital criminal para industrializar la muerte.
Para garantizar que cada gramo destruido corresponda estrictamente a los registros oficiales, el acto contó con la supervisión de peritos especializados en química forense de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y representantes del Órgano Interno de Control.
De acuerdo a la Fiscalía, esta acción no es solo un procedimiento administrativo; es un mensaje claro de que el Estado mexicano no permite la circulación de químicos que comprometen el bienestar social.
Al destruir la materia prima y la maquinaria del narco, se debilita la capacidad de producción de las organizaciones criminales, priorizando la vida por encima de los intereses del mercado ilegal.


