La industria siderúrgica mexicana no solo está lista: tiene la capacidad instalada y el músculo financiero para responder a la demanda que detonará el nuevo acuerdo impulsado por el gobierno federal. Así lo confirmaron representantes del sector, quienes además destacaron un plan de inversión superior a 8,500 millones de dólares para fortalecer la producción nacional.
El dato no es menor. Para 2026, el gobierno contempla utilizar 200 mil toneladas de acero en proyectos de infraestructura: 150 mil toneladas de acero de refuerzo y 50 mil toneladas de acero estructural, una demanda que coloca al Estado como un actor clave en el mercado siderúrgico nacional.
Infraestructura: el gran consumidor que mueve la aguja
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina, puso cifras concretas sobre la mesa: el consumo proyectado de acero en obra pública será uno de los motores más relevantes para la industria.
Además, adelantó que la meta para todo el sexenio es aún más ambiciosa: superar el millón de toneladas de acero utilizadas en proyectos de infraestructura en todo el país.
Estas cifras reflejan el tamaño del impacto: el gasto público deja de ser solo ejecución de obra y se convierte en una herramienta directa para dinamizar la producción nacional, generar empleo y activar economías regionales.
“Este tipo de acuerdos son fundamentales para impulsar la industrialización”, se destacó durante la presentación.
Industria responde: capacidad, inversión y acero más limpio
Ante la pregunta directa sobre si el sector tiene la capacidad para atender esta nueva demanda, la respuesta fue contundente. El presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), Sergio de la Maza Jiménez, no dejó espacio a dudas:
“Sí, tenemos la capacidad y se sigue invirtiendo, como mencioné, las acerías en México siguen creciendo, hay un plan de inversiones que mencioné por 8.500 millones de dólares y la idea es de continuar con el crecimiento de la industria acerera mexicana, como en otros países se considera de seguridad nacional, nosotros creemos que también en México es seguridad nacional al final, el contar con una industria del acero fuerte y sustentable. Nosotros, aprovecho para mencionar, somos de los aceros más limpios, hicimos un estudio con una empresa reconocida internacionalmente y resultó que tenemos más del 40% menos de emisiones de dióxido de carbono que otros productores en otros países. Es decir, los que otros están haciendo compromiso para reducir en los próximos años, nosotros ya estamos en esos valores.”
El mensaje es claro: hay capacidad instalada, inversión en marcha y ventajas ambientales competitivas frente a otros productores internacionales.
Empleo, construcción y efecto multiplicador
El acuerdo también tiene un impacto directo en el empleo. Desde Canacero se subrayó que este esquema permitirá respaldar cerca de 90 mil empleos directos, además de dar certidumbre a inversiones en curso.
Por su parte, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Luis Rafael Méndez Jaled, recordó el peso estratégico del acero en su sector: la construcción consume cerca del 60% del acero en México, por lo que este acuerdo abre una ventana clave para fortalecer toda la cadena productiva.
La ecuación ya está trazada: demanda pública masiva, industria con capacidad comprobada, inversión millonaria en marcha y un sector que ya opera con estándares ambientales por encima del promedio internacional. El acero mexicano entra así en una fase donde no solo abastece, sino marca el ritmo del desarrollo industrial del país.


