Benjamin Malik / Avant Sex
(08 de julio, 2014).- La sociedad en que vivimos nos ha habituado a considerar la infidelidad un asunto serio, grave en casi todos los casos. Las relaciones de pareja, construidas esencialmente bajo el sistema de la monogamia, difícilmente sobreviven a que alguno de los dos miembros sea infiel al otro, es decir, falte al compromiso tácito que se establece entre ambos al involucrarse con otra persona.
Hasta aquí esa breve caracterización, porque comienzan los matices. De entrada, si nos preguntamos qué tipo de vínculo puede surgir entre dos personas para que sea considerado “importante” y no pueda pasarse por alto, la convención nos dice que existen al menos dos tipos de infidelidad: la sexual y la sentimental…
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