(02 de diciembre, 2015.Revolución TRESPUNTOCERO).- José Díaz Navarro, vocero de los familiares de los desaparecidos de Chilapa, Guerrero, afirma a Revolución TRESPUNTOCERO que también ha padecido la ausencia forzada de dos de sus hermanos, sin obtener respuesta alguna.
Chilapa ha sido de una década a la fecha un campo de guerra, en donde dos grupos delincuenciales se disputan la plaza. Sin embargo, los integrantes de ambos bandos tienen como regla no afectarse. Es a la sociedad civil que vive en las zonas marcadas como “su territorio”, quienes padecen los embates constantes, por medio de la extorsión, robo, violencia física y principalmente desapariciones forzadas.
Los hermanos de Díaz Navarro fueron contratados por otro familiar para realizar trabajo topográfico para la construcción de escuelas, sin embargo a días de haber iniciado con sus actividades, fueron levantados. No se pidió rescate alguno “simplemente se los llevaron y no volvimos a saber de ellos, aunque tiempo después, a ellos y a tres personas más del equipo de trabajo, se les localizó. Eran sus cuerpos, se tienen pruebas que eran ellos, pero aún no se han encontrado las cabezas, y las autoridades no nos han dado respuesta alguna sobre el hecho”, explica.
“Mis hermanos desaparecieron el 26 de noviembre de 2014, por lo cual conmemoramos la fecha con una marcha nombrada ‘Contra la injustica e impunidad en Chilapa’. Mi primo tenía una constructora y mi hermano comenzó a trabajar con él. Así fue como fueron capturados por el grupo de ‘los Ardillos’, así fue como dio inicio nuestro martirio y nuestro calvario.
Fue un acto de venganza entre ‘los Ardillos’ y ‘los Rojos’, ambos grupos delincuenciales que dominan nuestro estado. Lo que es una realidad es que su estructura está intacta, ambos tienen a sus líderes, porque entre ellos no se agreden, solamente atacan a los civiles. Ellos dicen a la gente que vive en tu territorio la violamos, la descuartizamos y van a aventar los cadáveres, toman a gente que no tiene nada que ver, pero que se atravesó por un territorio que no era parte de la zona donde debía y desaparece.
Otro grupo que está intacto, es el de la Policía Federal, porque ellos ni atacan a los delincuentes, ni son atacados. La realidad de Chilapa es cruenta y altamente peligrosa”, asevera Díaz Navarro.
Entre 2014 y 2015 han habido aproximadamente 100 desaparecidos en aquella región, sin embargo, solamente se han podido documentar 56 casos, debido a que muchos civiles han preferido callar por miedo.
“Esos son desaparecidos hasta mayo de 2015, porque llevamos otro tanto después de aquel mes, tal vez la mitad de esa cifra, lo que sí sabemos es que son demasiados los desaparecidos, lo difícil para nosotros es documentarlo porque existen muchas personas que tienen a sus desaparecidos pero no se atreven a darlo a conocer, hasta este momento tenemos 57 casos demostrados, hay fotografías y denuncias ante el Ministerio Público y otras instancias federales, pero esto no ha significado que haya respuesta”, asegura Díaz.
También explica que uno de los principales hechos “lamentables y trágicos” que acontecieron en Chilapa, se suscitó en mayo pasado, cuando durante una semana estuvieron sitiados por 300 hombres armados, “ellos nos invadieron y se desató una ola de desapariciones a consecuencia de esta violencia padecida por todos los ciudadanos que ahí habitamos.
Tan sólo en aquel evento desaparecieron aproximadamente 30 personas de los cuales pudimos documentar 16 casos. Todo ello producto de la disputa por la plaza, entre dichos grupos delictivos, esto pasa por ser un centro importante de comercio, aquí en la montaña donde confluyen mínimo unos 20 municipios que viene a vender sus productos, convirtiendo a la zona en el tianguis más grande de la región.
Esto produce gran movimiento de dinero, por lo tanto es un paso obligado para el tráfico de la droga que se produce aquí, dicha región de la montaña también genera extorsiones donde los comerciantes tienen que aportar una cuota al crimen organizado, principalmente el transporte público. Todo esto genera que sea tierra codiciada por ambos grupos delincuenciales que imperan en el estado. Sin duda somos un botín que está en disputa” comenta Díaz Navarro.
Una comitiva de familiares de desaparecidos ya han expuesto sus casos ante las instancias federales, “nosotros hemos recurrido a éstas, para que nos ayuden a combatir la problemática, hemos tenido que correr con todos los gastos para llegar a la Ciudad de México, no hemos recibido ningún tipo de apoyo, pagamos nuestros gastos para realizar un trámite burocrático sumamente difícil.
Aparentemente, las autoridades tienen como propósito ayudar a las víctimas, pero no han habido resultados, los que están allá en la Ciudad de México son gente de oficina, de escritorio y los casos están aquí en Chilapa. Los hechos se suscitaron acá, somos nosotros quienes tenemos la información, los lugares, testigos y todo para que ellos hagan una investigación seria y eficaz, pero no lo hacen, tienen miedo de venir a Chilapa.
Y nosotros no vamos para allá porque nos exponemos más, muchos de nosotros tenemos amenazas, vivimos una situación de riesgo, tenemos que viajar en la noche, siendo un lugar muy peligroso. Sin embargo lo haríamos si hubiera algún resultado pero no tiene caso que vayamos nada más a arriesgarnos, sin ningún tipo de ayuda, ni siquiera un avance, sin una respuesta para nuestra misión y propósito que es encontrar a nuestros familiares desaparecidos”, comenta el vocero.
Los familiares son, posiblemente un centenar, quienes lamentan que por parte del gobierno federal, haya llegado el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa. “posiblemente” dos o tres veces pero no volvió, “se alejó de nosotros y perdimos comunicación con él”.
Dentro de la grave problemática de desaparecidos en Chilapa, existen dos eventos de suma importancia; el ataque de mayo y las desapariciones forzadas después de aquel mes, ya que no han parado en aquella región debido a sicarios comunitarios que están a la orden de la banda de delincuentes Ardillos, quienes cometen este tipo de delitos.
El vocero de los familiares de víctimas de desaparición forzada explica que existen 16 casos por este delito que se encuentran en poder de la SEIDO, “pero ellos tampoco han realizado nada, han venido dos o tres veces solamente, toman declaraciones y ya. Solamente es trabajo de escritorio, de burocracia. Lo cual agrava la situación porque existe complicidad de las autoridades y del gobierno, ya que cuando han habido embates, ha estado presente la Gendarmería (que es la Policía Federal), el Ejército y estuvo la policía estatal y municipal. Han estado patrullando en conjunto con los sicarios, enfrente de ellos nos han agredido, amenazado. Nos han encañonado y no intervienen. Ahora estamos a punto de cumplir siete meses de los trágicos hechos de mayo pasado y no existe ningún tipo de pista de los desaparecidos. Es una impotencia la que nos penetra, porque exigimos intervengan y la respuesta es que ‘no hay nada’”, asevera Díaz Navarro.


