María Luisa Cázares y su hijo se convirtieron en los primeros integrantes de la Caravana migrante en cruzar legalmente a Estados Unidos.
Luego de meses de lucha, cansancio, hambre, inclemencias del tiempo y días de caminata, la hondureña dio a conocer que su fortaleza ha sido su hijo Javier, un joven con síndrome de Down que siempre la apoyó y le dio ánimos para seguir, quien le decía que las personas que opinan cosas negativas “están locas” y no debería hacerles caso.
La madre de familia dio a conocer que ella y sus hijos huyeron de Honduras ante la violencia, pues dijo que es común que pandillas cobren a las familias lo que denominan impuesto de guerra. Cuando ellos se negaron a pagarlo, les quemaron su casa.
Por ello Luisa Cázares tuvo que esconderse junto a sus hijos, cuando los delincuentes preguntaron a su hermano donde se encontraban, no obtuvieron respuesta y terminaron asesinándolo. En ese contexto, María Luisa busca iniciar una nueva vida en San Diego California, en donde ya se encuentra junto a Javier esperando la resolución de la corte que ya revisa su caso.
Por otra parte su otro hijo mayor de edad permanece en Tijuana. María Luisa y sus hijos están siendo monitoreados por autoridades estadounidenses con apoyo de un grillete electrónico. Tendrán que esperar entre dos y tres años para que el juez decida si se les brindará o no el asilo.
Mientras tanto podrán buscar un empleo para sustentarse, siempre y cuando hayan pasado 150 días de su estadía en Estados Unidos.

