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Inteligencia en esteroides

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¿Podemos sobrevivir a la tecnología? John von Neumann

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Gran alboroto ha generado una “nueva herramienta” llamada Chat GPT. Se trata de un “ChatBot”, es decir, un programa capaz de mantener una conversación con otro agente, idealmente un humano, porque existen las conversaciones máquina-máquina.. Para lograrlo, se utiliza un Modelo de lenguaje, que no es otra cosa sino grandes cantidades de datos de texto que sirven para entrenar un algoritmo de aprendizaje profundo1 capaz de aprender de sus interacciones de intercambio de información en lugar de hacerlo con una programación explícita y así poder generar frases similares a las de un humano.

Las redes sociales están inundadas de comentarios a favor y en contra de esta herramienta. Podemos observar, por ejemplo, a docentes suplicando que se bloquee el acceso a su interfaz debido a que estudiantes de todo el mundo la están usando para completar sus deberes con solo una instrucción como esta: “Genera un ensayo justificando el uso de tecnología para el bien social” y el resultado que arrojó dicha instrucción fue el siguiente:

1 El término conocido como Deep Learning, o aprendizaje profundo, es una forma de inteligencia artificial en el que el sistema aprende de los datos en lugar de aprender mediante la programación implícita.

Irónico, algunos de estos docentes dicen utilizar la misma herramienta para facilitar el trabajo de realizar las planeaciones para sus lecciones. Desafortunadamente, poco se preocupan algunos educadores de idear estrategias de integración de esta tecnología para ayudar al estudiante a desarrollar capacidad crítica y discernimiento al explorar si la data arrojada por el programa en el ensayo es correcta. ¿El objetivo debería ser cumplir con un ensayo o desarrollar habilidades de transmisión de ideas? Personalmente, he encontrado varios errores conceptuales durante mis conversaciones con este bot, pero ese es otro tema.

Otro fenómeno frecuente en redes socio-digitales es encontrar jóvenes “influencers ̈ y emprendedores promoviendo el uso de Chat GPT para crear contenido que pueda ser compartido a manera de videos, monetizables, que posteriormente se convertirán en cursos de paga que eduquen a sus seguidores en aquellos temas en los que recién se inician. En muchos casos el contenido pasa directamente al curso sin siquiera ser editado o verificado. Los seguidores de la Ciencia Ficción o de la tecnología digital reconocen la expresión: ‘Singularidad’. Se trata de un termino que se toma prestado de la Física que describe el centro de un hoyo negro una singularidad en donde las leyes de la física colapsan y ya no aplican como las conocemos.

El término singularidad se adaptó en el ámbito de la tecnología para representar el momento en el que algunos algoritmos llegarán a un punto de inflexión en el que serán capaces de aprender y mejorarse a sí mismos a tal grado que la inteligencia de las máquinas superará a la inteligencia humana. La pregunta que algunos estudiosos del tema se hacen es la siguiente: ¿qué hará una Inteligencia Artificial capaz de aprender a velocidades inimaginables? Y ahí radica el dilema: bajo La Singularidad podemos imaginarnos un futuro en el que las máquinas tendrán tal capacidad de procesamiento que la Inteligencia Artificial producida será verdaderamente portentosa y sin precedentes debido a su constante crecimiento exponencial.

Por el momento nos sentimos medianamente a salvo creyendo que aún falta un tiempo para llegar a ese punto, debido a que aún no existe la supercomputadora capaz de imitar el proceso mental humano, sin embargo, sin haber alcanzado tecnológicamente esa capacidad de procesamiento, pareciera que es la Inteligencia Natural del ser humano la que está cediendo el paso a que una Inteligencia Artificial nos eduque.

Suelo ser entusiasta acerca del uso de la tecnología en la educación, pero constantemente refiero que para el acercamiento y uso a las tecnologías digitales es importante crear con ellas más que consumir lo que de ellas emana. No dejo de pensar en cómo estamos utilizando una herramienta que fue creada para investigar cómo una máquina aprende a conversar, en un simple generador de textos en esteroides. Decía Marvin Minsky, uno de los padres de la Inteligencia Artificial: “Lo único malo de la Robótica es que los humanos hacen Robots con ella.”, y es que el cambio y la innovación no son naturales para la mente humana. El ser humano, suele tratar de acomodar todo lo nuevo en aquellos marcos mentales que ya poseé. Aunque siempre hay esperanza.

Vale la pena acercarse a los Grundrisse1 de Marx en donde habla sobre la máquinas y el intelecto general: “La naturaleza no construye máquinas, locomotoras, ferrocarriles, telégrafos eléctricos, mulas automáticas, etc. Estos son productos de la industria humana; material natural transformado en órganos de la voluntad humana sobre la naturaleza, o de la participación humana en la naturaleza. Son órganos del cerebro humano, creados por la mano humana; el poder del conocimiento, objetivado. El desarrollo del capital fijo indica en qué medida el conocimiento social general se ha convertido en una fuerza directa de producción, y en qué medida, por lo tanto, las condiciones del proceso de la vida social misma han pasado a estar bajo el control del intelecto general y se han transformado de acuerdo con ellas.”

Desde la invención del fuego hasta la energía nuclear, desde el psicoanálisis hasta la manipulación mediática, hemos aprendido a domesticar las fuerzas que como humanidad nosotros mismos hemos desatado. Habrá que hacerlo nuevamente ahora para no dar entrada a la Singularidad hasta haber alcanzado el punto en el que una IA supere a nuestra muy superior Inteligencia Natural.

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