(28 de noviembre, 2014).- El primer día de Enrique Peña Nieto como titular del Ejecutivo Federal en México estuvo marcado por las balas de goma, los gases lacrimógeno y protestas multitudinarias mientras éste se encontraba en el Congreso de la Unión tomando protesta. Aquél primero de diciembre del 2012 el profesor de teatro Francisco Kuykendall fue herido por una bala disparada entre las vallas de San Lázaro que meses más tarde le costarían la vida.
Sin embargo, durante las múltiples protestas en contra del gobierno priísta aquel primero de diciembre conocido como 1DMx, varios de los manifestantes -al igual que el pasado 20 de noviembre del 2014, fueron detenidos; uno de ellos, Bryan Reyes, aprehendido y consignado al Reclusorio Norte por más de un mes en aquel momento.
Más tarde su libertad sería fruto de las movilizaciones, en su mayoría juveniles, que pidieron sacar de la cárcel a todos los detenidos.
La historia de Bryan tras las rejas no concluyó en enero del 2013, hace doce días, un intento frustrado de desaparición forzada lo regresó a la cárcel; su abogado y familiares, denunciaron que la cárcel no fue el plan inicial pensado por policías federales para el joven de la Escuela Nacional de Música.
Y es que el pasado 15 de noviembre Bryan fue aprehendido junto con su compañera sentimental, Jacqueline Santana cuando se dirigían a la casa de ésta última, días antes, Bryan había alertado en redes sociales que era perseguido, fue hasta aquella noche en que diez sujetos -policías federales vestidos de civil- lo subieron con su novia a un coche con vidrios polarizados.
Al pensar en que podía tratarse de un secuestro, un policía preventivo fue quien se percató del suceso y al dar aviso, lograron interceptar el vehículo en la calle Lorenzo Bouturini.
“Es ahí que se identifican como elementos de la Policía Federal de la Dirección General de Operación e Infiltración, pero como no pueden justificar su captura, dicen que Bryan y Jacqueline acababan de robarle 500 pesos a una policía federal y no les quedó de otra que trasladarlos al Ministerio Público de la delegación Venustiano Carranza”, dijo el abogado del joven músico Jorge Miranda.
Sin embargo, Sergio Soto, también abogado del caso, declaró días atrás que se dieron múltiples violaciones al debido proceso, pues no se desahogaron pruebas de descargo de la defensa como los videos de cuatro cámaras en vía pública que constatan la versión de los detenidos, ni se valoraron pruebas como el mensaje de Bryan en redes sociales o la dactiloscopía y documentoscopía que probaran que las armas coincidían con las huellas de Bryan y Jacqueline.
Antes de cumplir las 48 horas constitucionales para presentar pruebas, ambos fueron trasladados a Santa Martha Acatitla y al Reclusorio Norte; este 26 de noviembre se les dictó auto de formal prisión.
A siete días de comenzar una huelga de hambre, Jacqueline y Bryan recibieron la noticia.
“El día de hoy hemos recibido un auto de formal prisión, en consecuencia de una detención extrajudicial con fines de DESAPARICIÓN FORZADA, y denunciamos como prueba del avance en las maneras de represión que ejerce el estado, ayer fueron 43 normalistas en Ayotzinapa secuestrados por las fuerzas municipales en cooperación con las fuerzas no institucionales de que se vale el estado, hoy pudimos ser 4 más, Julián Humberto Luna Guzmán, Alejandro Fidel Ramírez Ávila, Jacquelin Selene Santana López y yo, Bryan Rodríguez”, escribió Bryan desde la cárcel.
“¿Mañana quien?”, cuestionó Reyes, “mañana seremos todos, o todos los que conocemos la rebeldía, la hermandad, la dignidad, etcétera”, dijo desde su celda donde no ha ingerido alimento alguno desde el pasado 20 de noviembre.
Su huelga de hambre concluirá, dijo, el próximo dos de diciembre, sin embargo, alertó que no tomó esa medida para exigir su libertad, sino para continuar la jornada “contra la dictadura del PRI y los intereses privados nacionales y extranjeros”.
Además, señaló que buscará dejar un precedente del “estado fascista que utiliza todas sus dependencias y organismos para golpear la lucha y que aún con las pruebas suficientes de la agresión del estado, nosotros seguimos en los oscuros muros del olvido social”.
A través de la carta difundida a través de las redes sociales este 26 de noviembre, Bryan Reyes pidió no bajar la guardia, pues advirtió que “la única forma es la lucha como la conocemos, en las calles, la ilegal, la perseguida, esa que arriesga nuestras vidas pero nos multiplica”.


