La titular del poder ejecutivo en México, Claudia Sheinbaum destacó durante su primer informe de gobierno, que la inversión pública es un motor de bienestar y crecimiento con justicia, pues a través de obras de infraestructura, escuelas, hospitales, caminos, trenes, sistemas de agua y energía, el Estado impulsa no solo la economía, sino también la dignidad de las personas.

La mandataria subrayó que la inversión pública no sustituye, sino que complementa y potencia la inversión privada, pero sin renunciar a la responsabilidad central del gobierno: garantizar que la prosperidad sea compartida y que el desarrollo sustentable llegue a todas y todos, sin exclusiones.
Entre los proyectos estratégicos de infraestructura, Sheinbaum destacó la importancia de la expansión de redes de agua potable y energía, así como la construcción de escuelas y hospitales, que aseguran servicios básicos para la población al mismo tiempo que generan empleos y dinamizan la economía regional.

De igual forma, recalcó que el modelo de desarrollo que impulsa su administración parte de una visión integral en la que la obra pública es instrumento de justicia social y de fortalecimiento del mercado interno, a diferencia de políticas pasadas que privilegiaron la concentración de recursos en pocos sectores.

Con este planteamiento, el gobierno federal busca consolidar un esquema de inversión pública que funcione como base de un desarrollo inclusivo, con el objetivo de que ningún sector de la población quede fuera de los beneficios del crecimiento económico.


